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| “Legítimo”. En la concepción de los liberales, el águila debería ver a la izquierda.
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López Obrador utiliza como símbolo de su “presidencia legítima” un símbolo equivocado; queriendo adoptar un escudo nacional “juarista” se equivoca e impone el águila que mira a la derecha según la simbología de los conservadores mexicanos del siglo XIX, en vez del ave que ve a la izquierda de acuerdo con la concepción de los liberales.
Durante la guerra de tres años (1858-1860) los liberales adoptaron el águila del escudo con la cabeza girada a la izquierda y en ese mismo periodo, los conservadores la representaron con la cabeza orientada a la derecha, tal como se aprecia en el escudo que López Obrador usa en su propaganda oficial y en su banda “presidencial”. Acto fallido, lo calificaría el maestro Sigmund Freud.
La página web del Escudo Nacional dice: El 9 de abril de 1823, instaurada la República, el Congreso Constituyente dispuso “que el escudo sea el águila mexicana parada en el pie izquierdo sobre un nopal que nazca de una peña entre las aguas de la laguna y agarrando con el derecho una culebra con actitud de despedazarla con el pico”, y que rodearan esta imagen dos ramas, una de laurel y otra de encina.
Además, este símbolo de “la presidencia legítima”, cuya autoría plástica no sabemos, desprecia otro atributos establecidos en la Constitución, como es el referente a la visión indígena plasmada en los códices y los cambios introducidos más tarde como la actitud de combate del águila.
En cambio acoge una imagen afrancesada, muy propia de la época juarista.
Sin embargo, la visión indígena se impuso al triunfo de la Revolución Mexicana. Venustiano Carranza expidió el decreto del 20 de septiembre de 1916, en el que se estipuló que “el águila debía ser representada de perfil izquierdo (desde el punto de vista del que la observa), estar parada sobre un nopal que brota de una peña rodeada de agua y tener ramas de encina y laurel en la parte inferior”.
Plásticamente esta imagen de 1916 está en concordancia con las imágenes de los códices indígenas como el Mendoza o el Ramírez.
En 1968 el presidente Gustavo Díaz Ordaz expidió una ley en la que se dice que el Escudo Nacional estará constituido por el águila mexicana de perfil izquierdo, con las alas “ligeramente desplegadas en actitud de combate”, parada con “su garra izquierda sobre un nopal florecido que nace en una peña que emerge de un lago”, y sujetando con la garra derecha y con el pico, “en actitud de devorar”, a una serpiente.
Una rama de encino y otra de laurel formarán “un semicírculo inferior” y estarán unidas “por medio de un listón dividido en tres franjas, que cuando se represente el escudo nacional en colores naturales”, corresponderán “a los de la bandera nacional”.
El modelo de este escudo fue dibujado por el pintor Francisco Eppens Helguera y, después de haber sido aprobado por los tres poderes de la Unión, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, se depositó en el Archivo General de la Nación, en el Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec y en la Casa de Moneda.
Para reforzar el uso de los símbolos patrios, en 1983 el primer mandatario Miguel de la Madrid Hurtado expidió la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales. |