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El aumento en el precio de la tortilla acentuará la desnutrición en zonas indígenas y rurales del país, por lo que el gobierno deberá cambiar su política de distribución del maíz, sostuvo la investigadora Laura Almazán Rodríguez, del IPN.
La experta de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional (IPN) aseveró que culturalmente el consumo de maíz entre el pueblo mexicano es insustituible.
El maíz y la tortilla, como derivado de ese alimento, son la principal fuente de calorías, proteínas y calcio, y el hecho de que la gente que no tenga acceso a ese producto elevará los índices de desnutrición en las zonas más marginadas, subrayó.
En otras naciones, refirió la catedrática del IPN, el grano es utilizado para la producción de biodiesel para sustituir a la gasolina como combustible de automóviles, pero que en México ese no es el caso.
Sugirió a las autoridades cambiar la política de distribución, a fin de que el grano y la tortilla continúen como productos accesibles para toda la población.
La especialista advirtió que intentar sustituir el maíz por otro grano, como el trigo, resultaría más caro para la economía de las familias e incluso no tendría éxito como ha ocurrido con otras semillas.
Recordó que hace 25 años se hicieron estudios para elaborar alimentos a base de sorgo, cuyas características agronómicas son más favorables para su cosecha.
No obstante las bondades del grano, incluso nutricionales, se elaboraron tortillas, pan y otros productos, que no tuvieron una repercusión importante, porque culturalmente la población basa su alimentación en el maíz.
En la actualidad, el sorgo se utiliza como un alimento adjunto para la fabricación de cerveza y la extracción de algunas enzimas, pero nunca logró sustituir al maíz como alimento básico de los mexicanos, puntualizó. |