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El Senado de la República condenó el juicio militar que se sigue al mexicano Agustín Aguayo por haber desertado del Ejército de los Estados Unidos, y pidió al presidente Felipe Calderón que la Embajada de México en Alemania asuma su defensa legal.
Asimismo, el pleno senatorial solicitó a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) que "agote todas las instancias políticas y diplomáticas para coadyuvar a la liberación inmediata de Agustín Aguayo y garantizar su integridad física y psicológica".
Al presentar el punto de acuerdo, el senador Silvano Aureoles, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), dijo que Aguayo, quien nació en Guadalajara, Jalisco, y se incorporó en 2003 al Ejército estadunidense, "es un preso de conciencia y una víctima más de los afanes belicistas del presidente George W. Bush".
Detalló que en 2004 Aguayo fue enviado como paramédico a Irak, y en 2006, cuando estaba en una base militar en Alemania, se le notificó su regreso a la zona de conflicto, pese a que había expresado su rechazo a participar en dicha guerra, apegándose al "derecho de objeción de conciencia".
"Desafortunadamente para su causa, los tribunales militares de los Estados Unidos se han negado a reconocer el derecho de Aguayo a declararse objetor de conciencia y lo han acusado de desertor", agregó.
El legislador perredista precisó que Aguayo está preso en una base militar de los Estados Unidos, en Alemania, a la espera de que una Corte Marcial defina su situación jurídica, y podría ser condenado a siete años de prisión por "haberse negado a secundar la masacre de civiles e inocentes" en Irak.
Además, defendió el derecho de Aguayo de negarse a participar en una guerra, por lo que es "injustificable que alguien pueda estar preso a consecuencia de su decisión de no participar en cualquier tipo de actividades bélicas".
La propuesta de Silvano Aureoles, considerada por el pleno del Senado como de urgente y obvia resolución, fue aprobada por unanimidad.
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