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Ya hace algunos días se anunció que Timbiriche, aquel grupo que tuvo su mayor auge en los ochenta, se reunirá (otra vez) para realizar una serie de conciertos.
Sinceramente, ¿con qué objetivo?. Artístico, no le veo ningún objetivo. Habrá algo de nostálgico. Pienso que el principal motivo es el económico.
Ahora, es trabajo digno, no es inmoral, de todas maneras, ¿quién sería yo para juzgar sobre eso?. Le dará felicidad a muchos, generará empleos, se pagarán impuestos… bien, pero en lo artístico, ¿para qué?.
Para qué recordar canciones huecas.
Para qué retomar una época de paupérrima producción musical y monopolio en los medios de México.
Por supuesto que Timbiriche debe ser respetado y reconocido por el gran éxito que tuvo, por lo que representó para una generación privada de recibir ofertas, propuestas musicales. Vaya, su popularidad es de aplauso.
Pero yo no puedo olvidar aquellos terribles años en los que Timbiriche triunfaba, en donde el rock en español tenía una difusión muy escasa (o nula), y las ofertas extranjeras eran muy difíciles de encontrar. Prácticamente el programa Siempre en Domingo mandaba en lo que a la música se refiere.
Y Timbiriche fue ideado, acertadamente, como una máquina de hacer dinero, y así siguió. Eso no es fácil, no cualquiera, en lo que se refiere a la generación de billete, es enorme. ¿Pero la idea, el fondo?.
Ojo, valoro y reconozco los talentos que por ahí pasaron, Benny, Erick, Thalía, Paulina… creo que en solitario tienen mucho que brindarnos, me parece absurdo, que más allá de dejar Timbiriche como un recuerdo de su niñez y adolescencia, lo revivan.
Es como si usted, amable lector, saca sus cochecitos y sus muñequitas y se pone a jugar con estos juguetes.
Ya, Timbiriche ya fue.
Y me parece que es igual con el público, ¿para qué intentar volver a emocionarse con canciones que representan la poca exigencia musical que teníamos hace muchos años?. Habiendo tantas y tantas cosas tan interesantes que escuchar…
Pues sí, muy probablemente vaya a ser esto un éxito, de hecho lo deseo (para qué desear que a alguien le vaya mal), pero, ¿la música?, ¿el arte?, ¿las propuestas?.
Timbiriche regresa… ¿Para qué?.
AHORA SÍ, ADIÓS A LOS BACILOS
Era para más, pero los Bacilos decidieron tirar la toalla. Sus problemas internos, pudieron más que el talento que tienen. El grupo que empezó a tener una carrera importante decidió despedirse definitivamente en el recién concluido festival de Viña del Mar.
Nos dejan temas, que sin duda, pueden considerarse como clásicos contemporáneos del pop español, principalmente Caraluna y Mi primer Millón. Van a sonar por muchos años más en los programas radiofónicos de música de catálogo.
Lamento la separación, eran buenos… se les va a extrañar.
ponchov@exafm.com |