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| Felipe Calderón Hinojosa.
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El problema de la pobreza no se resuelve con caridad o acciones filantrópicas, sino a través de acciones categóricas para revertir el círculo de miseria, dijo ayer el presidente Felipe Calderón.
Por ello, expuso, la reforma hacendaria propuesta al Congreso de la Unión busca superar la pobreza en la que se encuentra 60 por ciento de las familias mexicanas que viven en el campo, “porque —advirtió— si no corregimos esa desigualdad ahora, se seguirán incubando en todo el país y particularmente en el campo, rencores y agravios que se exacerban con intenciones políticas y que pueden romper totalmente las posibilidades de desarrollo del país”.
El sector rural, puntualizó el mandatario, concentra aún la pobreza y la pobreza extrema, además es el escenario de marcados contrastes con el resto del país:
Por un lado hay un campo moderno que produce los alimentos que consumen las familias, las materias primas para las industrias y que es un importante generador de divisas, pero también existen muchas zonas que aún enfrentan graves rezagos, miseria y falta de oportunidades.
Ahí, apuntó, viven familias que no tienen una subsistencia porque el ingreso en promedio que reciben es menor a 10 pesos al día. “Familias que integran esos 20 millones de mexicanos que viven en la miseria extrema, lo cual significa pobreza alimentaria y que no tienen para comer. Pobreza que significa que uno de cada dos mexicanos vive en ella, la mitad del país”.
El presidente Calderón se pronunció en esos términos al clausurar —en el Casino Militar del Campo Marte—los trabajos de la 38 Asamblea Anual de Asociados de la Fundación Mexicana para el Desarrollo Rural, acto al que asistieron los secretarios de Desarrollo Social, Agricultura y Reforma Agraria, Beatriz Zavala, Alberto Cárdenas y Abelardo Escobar, respectivamente.
En su mensaje, el Ejecutivo federal dijo que es tiempo de terminar de manera categórica con el círculo de miseria en el campo “y no lo vamos a hacer con acciones graduales, inerciales o sólo con gestos de buena voluntad de todos”.
Y ante los señalamientos de Alberto Castelazo y López, presidente de FUNDAR, en torno a que la reforma hacendaria amenaza con afectar la deducibilidad de las aportaciones efectuadas por particulares a organizaciones filantrópicas, respondió:
“Es una reforma hacendaria que, como su nombre lo indica, es por los que menos tienen, porque compartimos totalmente ese objetivo, que es el de superar la pobreza extrema en el campo y en todo el país”.
Y enfatizó que debe revertirse la desigualdad, pero “no lo vamos a hacer con acciones filantrópicas, sino con actos concretos masivos y con todo el peso de la capacidad del Estado. Se requiere construir infraestructura en las áreas rurales, hacer caminos antes de que sigan desmoronándose sobre los campesinos más pobres como ocurrió en Puebla”.
Además, indicó, se necesita llevar agua potable a 10 millones de mexicanos que no la tienen, drenaje a esos trabajadores de la tierra que están “ahí esperando a ver a qué horas verdaderamente el Estado se acuerda de ellos”.
Necesitamos, continuó, invertir en escuelas porque sin educación no hay manera de revertir la pobreza, ni tampoco espacio para el desarrollo humano y poder salir adelante.
En este contexto, enfatizó, se requiere también de clínicas rurales para revertir la terrible injustita que se vive en el campo, donde mueren casi 100 niños por cada mil habitantes antes de los cinco años.
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