
|
|
|
|
|
Como en la cinematografía de moda, lo que sigue es una historia real y tengo la desdicha de ser su actor principal:
La semana pasada recibí la infausta noticia de que estoy reportado en el Buró de Crédito.
No he pagado mil 322 pesos a la tarjeta de crédito número 4912 8495 0084 5499 del banco HSBC y lo supe cuando en mi banco me detuvieron un trámite crediticio por estar inscrito en la lista nacional de morosos, similares y conexos…
Pero cuando revisé mi archivo no encontré una tarjeta con ese número ni de esa institución ni de los trámites para obtenerla ni estados de cuenta. La única prueba en mi contra era —y es— mi nombre en las terroríficas listas del Buró de Crédito. Araceli Trejo, mi gerente administrativa, recurrió a la más cercana sucursal de HSBS para preguntar qué hacer y sólo le dieron el número telefónico 5721 3390, en donde me atenderían.
Mi asistente, Alicia González, acató todas las instrucciones de marcaje para comunicarme: en respuesta a la maquinal voz femenina que representa a HSBC ingresó el número de la tarjeta-problema, después marcó cero y esperó a escuchar una voz humana.
La ejecutiva me pidió nombre, fecha de nacimiento y domicilio como condición para escuchar mi historial, desde la tarjeta de débito número 60 6858 1297 en la que me depositaban el sueldo cuando trabajaba en El Heraldo de México y que cancelé el 4 de diciembre de 2006; y luego la que, cuando Bital se transformó en HSBC, me envió una de crédito como cortesía y promoción, pero solicité que la cancelaran pues ya tenía otras tarjetas y ahí iba con mi historial bancario cuando la ejecutiva me detuvo para decirme que ella nada podía hacer por mí; que llamara al departamento de Cobranzas y me dio un número lada 01800 706 4000. “Pero, señorita —la atajé— le estoy hablando de aquí mismo, del Distrito Federal, los números lada son para largas distancias”… “Lo siento —me paró—, sólo tengo este número”… Y, bueno, intenté pero, obviamente, ni mais. “Lo sentimos —respondió otra melancólica voz digital—, el número 800 que usted marcó no permite recibir llamadas desde la ciudad donde se encuentra” así que, de nuevo, Alicia cargó sobre el 5421 3390, opción 2, número de la tarjeta-problema, agregar cero y rato después le contestó un joven llamado Francisco Gallardo con quien me pasó y luego de recitarle otra vez mi historial bancario y el problema del trámite que me habían suspendido por mala paga, me dijo que Cobranzas no era el sitio donde mi problema se arreglaría sino otra área que tampoco memoricé y él mismo transfirió la llamada.
Nueva voz femenina, otra vez a recitar número de tarjeta, fecha de nacimiento, dirección y la historia de mi bronca… La ejecutiva me interrumpe y dice que ya tiene todo claro en su computadora, que la tarjeta 4912 8495 0084 5499 había sustituido a la 4912 8400 0300 5434, que había sido reportada perdida… Entonces me cayó el veinte de que como no habían suspendido la tarjeta de cortesía y me seguían llegando los estados de cuenta, llamé de nuevo, ya para exigir que la cancelación, pero el ejecutivo de entonces me dijo que con reportarla extraviada y no solicitar su reposición se acabaría el problema… Así lo hice. Era… octubre del 2005 y como nada volvió a suceder yo tenía por concluida mi relación con HSBC..., hasta que la semana pasada me enteré de que el banco local del mundo me acusaba de ser su deudor. “Sí —me dijo la ejecutiva—, aquí está muy claro, cancelaron la tarjeta extraviada y le asignaron una nueva”… “Pero nunca la recibí”… “Efectivamente, no fue entregada, o sea que usted no debe nada. Conque usted realice el trámite de crédito no reconocido será suficiente”… “¡Ah, qué bien! ¿Y cuánto tiempo dura ese trámite?”… “17 días, señor”… ¡¿Cuántoo?! ¡Oiga, pero ya le dije que tengo detenido un trámite que me urge, no me van a dejar otra salida que pagar los malditos mil 300 pesos para”… “No, señor, de nada le servirá porque el Buró borra los nombres de las personas cuando la institución reporta concluido el problema”… “¡Pero ustedes me están perjudicando!”… “Lo siento, pero son las normas internas del banco”… “¡Unas normas aplicadas por culpa de un error de ustedes y ni por un incumplimiento mío…!” y en fin, cuando me percaté de que la pobre telefonista nada podía hacer colgué y todavía hice una llamada a otra área del HSBC denominada Línea de Soluciones en donde la telefonista ni siquiera sabía el nombre de alguien que tuviera alguna posibilidad mayor de resolver mi problema.
Esto sucedió anteayer y, naturalmente, sigo registrado en el Buró de Crédito por una deuda que no debo, por una tarjeta bancaria que no tengo y por unos cargos que la inteligencia digital del banco local del mundo hizo en respuesta a la escasa inteligencia burocrática de alguien ahí adentro. Me quedan, pues, por esperar otros 15 días hasta que poder electrónico decida declararme inocente y así lo reporte al Buró de Crédito.
“En HSBC entendemos tus necesidades y te damos soluciones a tu medida”, reza uno de los tantos slogans de la institución, pero casi desde que llegó a México se ha portado como una piedra en el zapato, por lo que quiero dedicar esta entrega a todos aquellos que han sufrido y soportado, con más o menos intensidad, el derrame de bilis que me trae doblado…
lmendivil@delfos.com.mx
m760531@hotmail.com |