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Se ha estrenado la película-documental “Fraude” de Luis Mandoki, largometraje que intenta dar una visión, una versión sobre lo ocurrido en el pasado proceso electoral. Vale la pena decir que esta película tiene una clara orientación política y una convicción de lo que es la verdad de ese capítulo de nuestra vida electoral.
Es evidente que, como su propio nombre lo indica, este documental da las “evidencias” y las “pruebas” que permiten la construcción del argumento que un sector de nuestra sociedad asume como cierto: en el 2006 hubo fraude. Si usted es de ese segmento esta película le dará todos esos argumentos que tanto necesitó en las sobremesas familiares del último año.
La película cuenta con información interesante y no toda circunstancial. Aporta una línea de pensamiento que en sus contradicciones tiene lógica y solidez. Todos los que no vivieron este proceso político que vean este documental se quedarán pasmados y seguros de que en nuestro país existió un fraude de proporciones descomunales.
Eso en mi opinión, por supuesto, es una gran falacia y me parece que Mandoki comete un error al sugerir que es un intento objetivo e imparcial por documentar ese tiempo. Mandoki debería ser tranquilamente honesto, genuino y aceptar que esta es su verdad y la historia que a sus productores —entre ellos Federico Arreola— les resulta certera. Yo no me atrevería a decir que es un documental sobre pedido, pero sí estoy seguro que tiene un objetivo político y como tal, no está pensada para documentar la verdad, para explicar lo sucedido en su conjunto.
Que cada cual tenga su historia es legítimo, que cada cual la cuente como quiere es más que legítimo: es su derecho a la libertad de expresión. Pero no es, en ningún momento, un recuento neutral sobre esa época. Pero no debe ostentarse como la verdad —o su autor no debería hacerlo— sobre un momento tan polémico y complejo de nuestra vida pública.
Del violento y miserable golpe de Estado a Salvador Allende en Chile, a principios de la década de los setenta, existe por lo menos un gran documental —seguramente son varios más pero me referiré a éste— titulado La batalla de Chile. El filme cuenta con más de 10 horas de bien editados y comentados materiales sobre todo un proceso político por el que atravesaba el país. La premisa fundamental es: el golpe no se explica en los días previos a él, sino en los dos años previos.
Después, parte de la idea de que la izquierda vivía, también, un momento crítico y de descomposición. Esa izquierda que dentro de su profunda agitación y vida tenía contradicciones e incompetencias para explicarse la realidad de su país. Por supuesto que el documental se centra en la reacción de la derecha conservadora, la intervención de poderes fácticos como la CIA y los Estados Unidos, y en particular la hipócrita conspiración castrense.
El resultado de ese documental, en un servidor, fue de una larga reflexión sobre lo acontecido en esos tiempos, y no una simple inyección de dogmas para que saliera yo gritando contra todo militar que cruzara mi camino. Esto es lo que no logra Mandoki. Falla porque tiene que sacar la película rápido, porque tiene que cumplir con un objetivo político, no social.
Falla porque nunca se habla de los tropezones y errores del equipo de López Obrador, nunca se documentan críticas o —por lo menos— pensamiento crítico sobre cómo desarrolló la campaña el Partido de Revolución Democrática. No se reflexiona sobre la crisis institucional de ese partido o el extravío ideológico de la izquierda en México.
El “Fraude” está muy bien manufacturado, bien compilado y con una edición ágil. Pero terminará, me temo, como esos miles de documentales de OVNIS, sólo reafirmará la convicción de los ya creyentes, pero con un poco de escepticismo todo se desmorona rápidamente.
Ojalá que pronto se construya, con fines sociológicos, un documental que dé un panorama más amplio sobre esa jornada, polémica y compleja.
Que diga todo lo que los poderes fácticos hicieron, todo lo que hizo el IFE y todo lo que no, que diga cuánto dinero corrió por las arcas de los tres candidatos de mayor votación y por Nueva Alianza, que recuerde cómo Calderón ante una campaña que no funcionaba hizo cambios dramáticos y públicos, que documente cómo en tres semanas López Obrador dilapidó 10 puntos porcentuales de ventaja —es decir cinco millones de votos—, que recuerde lo heroica que fue la campaña de Alternativa, que analice los dos debates con ausencias y presencias, eso y todo lo demás. Y después podremos decir que hay un documental sobre el 2006.
Soda Stereo vino y se fue.
Dejó una estela de sensaciones que todos los que formamos parte de su generación disfrutamos. Este grupo argentino nos marcó con canciones poéticas y contundentes, rítmicas y que refrescan momentos de muchas juventudes.
Ante un repleto Foro Sol se despidieron de México en lo que fue un reencuentro final, una última oportunidad para agradecernos mutuamente todo lo que su música fue, todo lo que ayudaron a crear y deshacer.
Gracias Soda, chao.
http://lucianopascoe.blogspot.com |