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| José Narro Robles, hoy toma posesión. Foto: Marco Rosales
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El nuevo rector de la UNAM, José Narro Robles, dijo que el gobierno “debería apostar más” por esta casa de estudios, que ya lo hace —indicó—, pero es necesario fomentar la educación superior e impulsar una política pública contundente para superar las tasas que tenemos, porque no puede ser que países con similar desarrollo, como Argentina, Costa Rica, Uruguay o Panamá tengan el doble o más de cobertura universitaria que México.
En declaraciones al diario español El País dijo también que la recomendación de la OCDE en el sentido de privatizar la educación superior “expresa un profundo desconocimiento de la realidad mexicana”, pues “tenemos unos niveles de pobreza alarmantes, con uno de cada dos mexicanos viviendo en condiciones de pobreza y uno de cada cinco, en situación de pobreza extrema. Lo único que puedo decir sobre esa propuesta es que demuestra su profunda ignorancia.
—En México sólo uno de cada cuatro jóvenes accede a la Universidad. ¿Cómo se enfrenta a esto como rector de la UNAM? —se preguntó al ahora ex director de la Facultad de Medicina.
“Está claro que tenemos un fallo en el sistema porque no puede ser que tres de cada cuatro jóvenes entre 20 y 24 años no estudien y tampoco trabajen necesariamente. Deberíamos crear una política de Estado a favor de la educación superior, de la ciencia y la tecnología, que son las herramientas de los estados modernos en la sociedad de la información”, dijo.
—¿Y cuál es el papel de la UNAM en todo esto? —inquirió su interlocutor.
“Tenemos un rol fundamental en los problemas educativos, porque la UNAM favorece el ascenso social: nuestros estudiantes pueden ser los primeros miembros de una familia que acceden a la formación superior, y por tanto tendrán más posibilidades de encontrar un trabajo, mejorar sus ingresos y sus condiciones de vida”.
Consultado sobre si la educación universitaria gratuita permite el reparto de la riqueza, hizo notar que la educación no es un lujo, sino una verdadera necesidad que además repercute horizontalmente en la población. “Hay que dar esperanza a los jóvenes y permitir que así se incremente la productividad. Si no lo hacemos, perderemos una gran oportunidad para favorecer el desarrollo del país. Nosotros estamos en nuestro máximo histórico: para 35.000 asientos hemos recibido más de 140.000 demandas. No podemos dar más y la gente quiere estudiar”.
En este punto dijo que el gobierno debería apostar más por la UNAM y fomentar la educación superior, y comentó que no sólo es posible sino además necesario el concepto de “universidad solidaria”.
Luego apuntó:
“La UNAM es esencialmente gratuita, y cerca de 60,000 de los casi 300,000 estudiantes que tenemos proceden de familias con recursos económicos limitados”.
Con respecto a las recomendaciones de privatización por parte de la OCDE recalcó que denotan profunda ignorancia, y luego habló de lo que preocupa hoy a los estudiantes mexicanos: Sobre todo, el acceso a la Universidad, que es tan difícil, y después encontrar trabajo. Los salarios son muy bajos y las condiciones no son las más adecuadas.
—¿Cuál va a ser su agenda como nuevo rector? —interrogó El País.
—Hay tres grandes campos en los que debe estar involucrada la UNAM: consolidación de proyectos en marcha, reforma, y anticipación de asuntos con visión de futuro. Creo que debemos investigar y aportar iniciativas sobre los temas que afectan a México, como el cambio climático, crisis de energía, pobreza, desigualdad y emigraciones masivas. Estudiaremos todo eso como comunidad científica y aportaremos análisis y alternativas. |