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| Receso. Olmert, Bush y Abás conversan en privado en la base naval de Annapolis.
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Dos fechas, una de inicio, el 12 de diciembre, y otra de término, cualquier día antes de que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, abandone la Casa Blanca, en enero de 2009. Ésta es la meta a la que se comprometieron ayer los dos protagonistas de la Conferencia sobre Oriente Medio, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmud Abás, para lograr la ansiada paz, que debe pasar por la creación de un Estado palestino, que reconozca y conviva como buenos vecinos con el Estado de Israel.
Aunque con siete largos años de retraso y desinterés, Bush quiere culminar su mandato con algo más que un fracaso en la guerra de Irak y quiere anotarse el trofeo más preciado, el de un tratado de paz palestino-israelí, origen del radicalismo islámico.
Escoltados por Bush, Olmert y Abás se comprometieron a dar seguimiento personal al nuevo proceso negociador que se abre el día 12, con una reunión que celebrarán cada 15 días.
Aunque el comunicado se esperaba para el final de la Conferencia de Annapolis, sorprendentemente fue el presidente Bush el que anunció el acuerdo al inaugurar la reunión.
Al entrelazar sus manos con la de los dos líderes, Bush sellaba la reactivación del proceso, que se quedó estancado en el año 2000, cuando el entonces presidente estadounidense, Bill Clinton, intentó dar un nuevo impulso al mismo en la residencia de descanso de los mandatarios de EU de Camp David.
El comunicado contiene compromisos como el que se refiere a “poner fin al derramamiento de sangre” y “confrontar el terrorismo y la incitación al terrorismo, ya sea cometida por los palestinos o los israelíes”.
“Fracasar no es una opción”. La secretaria de Estado estadunidense, Condoleezza Rice, artífice de la conferencia, pidió a israelíes y palestinos que estén dispuestos a realizar “duros sacrificios” en el proceso de negociación, porque “fracasar no es una opción”.
Para el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, los “duros sacrificios” de los que habló Rice pasan básicamente porque los israelíes estén dispuestos a “poner fin a la ocupación de todos los territorios que están ocupados desde 1967, lo que incluye Jerusalén Este, así como el Golán Sirio, y la zona del Líbano que sigue ocupada”.
Además, Israel debe estar dispuesto a “resolver todos los otros asuntos relacionados con el conflicto, especialmente con la cuestión de los refugiados palestinos, en toda su vertiente política e humanitaria”.
No obstante, Abás se mostró optimista sobre el resultado de las negociaciones y dijo: “No me estoy excediendo si digo que nuestra región permanece ante una encrucijada que separa dos fases históricas, la fase previa a la conferencia de Annapolis, y la fase posterior”.
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, compartió este optimismo, al asegurar que “ha llegado el momento” de alcanzar la paz y que Israel “la quiere”.
“Queremos la paz, exigimos acabar con el terror, la incitación y el odio. Estamos dispuestos a realizar un compromiso doloroso para llegar a todas estas aspiraciones”, afirmó el primer ministro israelí, quien reconoció ser consciente de “todos los obstáculos que aún quedan en el camino”.
Policía palestina carga contra los que no quieren negociar con Israel
Una persona resultó muerta, 50 heridas (siete de gravedad) y 300 fueron detenidas por la policía palestina que cargó en Cisjordania contra los manifestantes que protestaban contra la conferencia de Annapolis.
Centenares de personas salieron a las calles de Ramala, Jenín y Hebrón, donde fueron reprimidos por efectivos policiales de la seguridad nacional palestina.
“Abás, Abás, no renunciaremos al regreso de los refugiados a cambio de dinero”, coreaban los participantes.
Entretanto, en Gaza, Hamás consiguió reunir a decenas de miles de seguidores para protestar contra la conferencia, en la que se anunció el compromiso de israelíes y palestinos de lograr un acuerdo de paz antes del final de 2008.
El depuesto primer ministro, Ismail Haniye, aseguró que el pueblo palestino “no se quebrará y seguirá con la resistencia” cualquiera sea el resultado de la cumbre sobre Oriente Medio.
“La Conferencia de Annapolis será un otoño sin frutos”, declaró y sentenció: “Hamas no reconocerá nunca a Israel”. |