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Un joven estudiante mapuche murió hoy cuando la policía militarizada de Carabineros repelió a un grupo de 30 enmascarados que incendiaban forraje en una hacienda cercana a la ciudad de Temuco, a 700 kilómetros al sur de Santiago.
Un vocero mapuche dijo que en el incidente registrado en la hacienda Santa Margarita, ubicada en la localidad de Vilcún, murió Matías Valentín Catrileo Quezada, de 22 años, alumno de la Facultad de Agronomía de la Universidad de La Frontera.
El dirigente aseveró que 10 indígenas tienen bajo su custodia el cuerpo de Catrileo Quezada, el cual sólo entregarán al obispo de Temuco, Manuel Camilo Vial.
El subsecretario del Ministerio del Interior, Felipe Harboe, pidió hoy a los indígenas que entreguen el cadáver del joven para realizar las pericias e investigaciones correspondientes.
En tanto, el intendente (gobernador) de la Novena Región, Oscar Eltit, consideró inconcebible que un grupo de personas retenga un cadáver y huya, descartando absolutamente la mediación de la Iglesia Católica en el tema.
'Una actuación de ese tipo no se ajusta al Estado de Derecho que rige en Chile', indicó el representante del Ejecutivo en la Novena Región del país, cuya capital es Temuco.
El obispo Vial declaró a la prensa que había designado como mediador y garante con los indígenas al obispo de Villarrica, Sixto Parzinger, pues el lugar donde ocurrieron los hechos corresponde a su jurisdicción.
El portavoz de la organización mapuche Consejo de Todas las Tierras, Aucán Huilcamán, denunció la muerte de Catrileo Quezada como una 'ejecución extrajudicial'.
Por su parte el presidente de Amnistía Internacional-Chile, Kart Boehmer denunció el 'uso excesivo de la fuerza pública en la represión de ciertas manifestaciones políticas de comuneros (habitantes de comunidades) mapuches'.
Catrileo Quezada participaba este jueves junto a otros 30 enmascarados en el ataque incendiario a la hacienda Santa Margarita, que se encuentra bajo protección policial por ser blanco frecuente de ataques de mapuches que reclaman como suyas las tierras.
Santa Margarita, que está rodeada de ocho comunidades mapuches, ha sido objeto de decenas de atentados en los últimos cinco años, el más grave de los cuales fue una golpiza a su propietario, Jorge Luchsinger, el incendio de su casa y de dos vehículos en 2005.
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