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| El último trago de nivel. Foto: Daniel Duarte
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Al ritmo de “hace días perdí en alguna cantina la mitad de mi alma… más el quince de propina…”, cientos de parroquianos protestaron este medio día por el cierre de una de las cantinas con mayor tradición en la historia de la Ciudad de México: “El Nivel”, cuya apertura data desde tiempos del presidente Santa Anna en 1855.
En medio de chelas, goyas y botanas, los manifestantes establecieron justo en la banqueta de la calle de Moneda su cantina ambulante, donde entonaron canciones, recordaron sucesos, como detenciones por parte de autoridades del GDF, y alguno que otro desamor.
Al mismo tiempo, los inconformes redactaron un documento titulado: “Declaratoria de los Nibelungos”, donde exponen a las autoridades la negativa del cierre de la cantina con 153 años de antigüedad.
También acudieron trabajadores del establecimiento que protestaron por la falta de empleo, ya que en su mayoría es lo único que saben hacer y exigen su reapertura. |