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Las primeras incursiones literarias de Renato Leduc López (1897-1986) fueron bajo el signo de la poesía, género en el que alcanzó gran reconocimiento pero con el paso de los años se dedicó más al periodismo, afirmó Edith Negrín, investigadora del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM.
Durante una charla y recital de poesía en homenaje a Renato Leduc, en el marco de la XXIX Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, que se realiza del 21 de febrero al 2 de marzo, la investigadora Negrín recordó que en 1929, el autor publica "El aula", y unos años después su obra dramática en verso "Prometeo".
En 1963 lleva a la imprenta el volumen "Catorce poemas burocráticos y un corrido reaccionario para solaz y esparcimiento de las clases económicamente débiles", con el que, de hecho, clausura su labor poetizadota.
En los años siguientes, expuso, aparecieron sólo algunos poemas desperdigados en revistas y, por supuesto, reediciones de los anteriores.
La duración relativamente breve del ciclo productivo de Leduc como poeta tiene que ver, en parte, con su concepción de que la poesía es la labor propia de los años juveniles.
"Como los deportes, la poesía no la puede hacer sino la gente joven, decía en 1960, y la actitud de Leduc, al menos la pública, fue siempre la de negar a la poesía un lugar prioritario en su vida", aseveró la investigadora.
Según Negrín, Renato Leduc es un poeta involuntario como lo expresaba su actitud y frases como la de que para él la poesía no fue madre ni amante, cuando mucho una tía.
No obstante, dijo la investigadora, lo que más influyó en la relativamente escasa producción poética de Leduc fue su inmersión en el periodismo, al que luego de una entrada tardía, en 1947, se dedica de lleno hasta el año de su muerte.
El primer libro publicado por Leduc "El aula", lleva la impronta de su etapa estudiantil, tratándose de un alumno poco común, obligado a ser un adulto precoz, era algo mayor que sus compañeros al ingresar al bachillerato y tenía en su haber las vivencias del trabajo obrero.
"Habiendo experimentado en carne propia el desamparo, la violencia, la explotación laboral y el sexo, Renato Leduc se acercaba a los libros con pasión y voracidad, pero también con cierta distancia entre escéptica y cínica", señaló Negrín.
En las 30 piezas que componen "El aula" se observa el amor de Leduc por los clásicos occidentales como Dante, Cervantes y Shakespeare, y con poca sistematicidad, pero infalible sentido del ritmo, combinaba la exploración de formas poéticas cultas con formas populares.
Por separado, Nieves Rodríguez Valle, maestra en Letras Españolas por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, leyó poesías de Renato Leduc, como "Los buzos diamantistas", "Eglola IV", "Oda a la ciudad", "El mar", "Ruidos", "La esfera", "Inútil divagación sobre el retorno".
"Tardía dedicatoria", "Canción de cuna", "La llorona", "Burguesa", "El diputado" y "Este ensiemplo demuestra que no solamente de mujeres pueden los hombres hablar" y "Tiempo perdido" y "Aquí se habla del tiempo perdido".
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