
|
| Foto: Francisco Huerta
|
|
|
El sombrero texano que portaba sirvió para protegerlo del quemante sol, pero poco, o casi nada, pudo hacer para protegerlo de la lluvia de objetos, líquidos e insultos que cayeron inmisericordes a lo largo de más de 250 metros sobre Carlos Navarrete, desde el templete, donde acompañó a Andrés Manuel López Obrador, hasta la avenida Bahía de Chachalacas, donde la oportuna aparición de un microbús que transitaba vacío lo salvó de la turba enardecida que lo perseguía.
"Esto tendrá respuesta el lunes (hoy) con quien debe de ser...", advertía Navarrete ya en el asiento del microbús mientras sacaba un pañuelo azul y se limpiaba la nieve de limón que se estrelló en su cabeza segundos antes.
El coordinador de los senadores del PRD se refería a la reunión del gabinete legítimo que se realiza los lunes en la casa en la que López Obrador despacha y donde el senador se apresta a ajustar cuentas.
Fueron 15 largos minutos, en un trayecto que por momentos semejó "el callejón del escarnio", los que Navarrete transitó por una avalancha de insultos y agresiones físicas que le profirieron simpatizantes de Izquierda Democrática Nacional (IDN) apenas terminó el mitin en la torre de Pemex, donde se anunció la radicalización de las acciones en defensa del petróleo.
"No voy a correr...", retaba Navarrete sin acelerar el paso, lo que exacerbó los ánimos de sus detractores, que pasaron a las agresiones físicas.
Un palo de bandera se estrelló en la cabeza del senador, pero el sombrero amortiguó el golpe, mientras que otros lo increpaban cara a cara.
"¡Traidor vendepatrias!", "si quieres respeto, cámbiate de corriente...", "¡fuera del PRD!", le encaraba el grupo de gente liderado por cuatro jóvenes que portaban banderas de IDN, Xochimilco.
—"No se equivoquen...voten, voten...", respondía Navarrete en referencia a la elección del 16 de marzo, en la cual se renovará la presidencia nacional del PRD.
"Te salvaste porque el jefe (AML0) intervino... si no te hubiéramos bajado del templete", increpó un sujeto al senador cuando se encontraba ya arriba del microbús
"Están muy direccionados estos ataques...", se quejó Navarrete, ya más tranquilo en el microbús que lo trasladó a la sede nacional del PRD, en Benjamín Franklin, para ponerlo a salvo.
Al coordinador de los diputados del PRD, Javier González Garza, no le fue mejor. "Diputado golondrino, vendido, chucho", le gritaron a la salida del evento y sólo la presencia del cineasta Luis Mandoki, que salió junto a él, distrajo momentáneamente a la turba, que ya la emprendía contra El Güero.
Asustada, su esposa, lo urgió a salir cuanto antes del lugar.
"Es la intolerancia en todo su esplendor....", lamentó González Garza.
AMLO dejó pasar más de 3 minutos de insultos a González Garza
Andrés Manuel López Obrador regañó a varios centenares de sus seguidores, porque éstos, a grito abierto, impedían que el líder de los diputados del PRD, Javier González Garza, dirigiera su mensaje por la defensa del petróleo. "Traidor…", "lárgate de aquí…", "no te queremos…", exclamó sobre El Güero, durante más de tres minutos, una multitud enardecida.
Y el tono arreciaba… "¡uleeeroo…, uleeeroo…, uleeeroo…!".
Impávido, González Garza no sabía cómo reaccionar .
Sólo entonces López Obrador, quien se había mantenido detrás de González Garza, dio unos pasos adelante; interrumpió la lectura de aquél, y casi a gritos y con el índice derecho agitándose de un lado a otro exigía silencio a sus huestes, que obedecían sólo parcialmente.
"¡Nada de gritos…!", demandó, ordenó más bien, López Obrador. "Tenemos, por encima de todo, que estar unidos y ser respetuosos con nuestros compañeros…", decía sin que los insultos a González Garza pararan del todo.
Pero a González Garza no fue al único que le fue mal ayer. Concluido el mitin frente a las instalaciones de Pemex, en Marina Nacional, su homólogo en el Senado, Carlos Navarrete, sufrió en plena calle idéntico rechazo que su colega diputado.
El mitin, al que acudieron unas 5 mil personas, y no las 20 mil que se esperaba, se había ido de las manos de los organizadores. Las sonrisas y los abrazos del principio desaparecieron y dieron lugar a caras largas y de preocupación. Porfirio Muñoz Ledo, quien traía una de las piezas de oratoria que le caracterizan, decidió mejor ya ni acercarse al micrófono.
Claudia Sheinbaum, secretaria de Patrimonio del "gobierno legítimo", mostraba ansia por que González Garza concluyera su intervención —cuyo contenido nadie sabe aún de qué trataba—, para dar voz de inmediato a López Obrador y detener así los abucheos y la gritería, es decir, el auténtico tianguis en que se había convertido la llamada Asamblea General por la Defensa de la Constitución y del Petróleo.
González Garza, de rostro habitualmente enrojecido, estaba blanco. Una palidez nunca vista en él, ni siquiera en los aciagos días previos a la toma de protesta de Felipe Calderón, el 1 de diciembre de 2006.
Incluso cuando López Obrador entregó la documentación para que diputados y senadores inicien una investigación —así lo ordenó—, contra Juan Camilo Mouriño, por ser "un traficante de influencias", El Güero dudó en acercarse a recibir los expedientes y trataba de ceder ese "honor" a alguno de los líderes parlamentarios de Convergencia, el senador Dante Delgado, o el diputado Alejandro Chanona.
Y es que el susto no había sido para menos. La intervención del ex candidato presidencial perredista, aunque tardía, sólo amortiguó el golpeteo a González Garza.
"¡Aquí todos nos vamos a escuchar. Nada de gritos. Todos nos hacemos falta en esta lucha para sacar adelante al país. Yo les pido a ustedes que escuchen con atención y respeto al compañero Javier González Garza!", decía López Obrador, quien mostraba un gesto endurecido y de disgusto evidente, antes de devolver la palabra al coordinador de diputados.
Pero las consignas seguían: "¡Vendido…, vendido…, vendido…", "¡Lárgate con Ruth Zavaleta, al fin son iguales…!", lanzaban cientos de perredistas ubicados en la corriente Izquierda Democrática Nacional (IDN), quienes desde temprano habían apartado su lugar justo enfrente de la puerta 3 de la Torre de Pemex, a sólo unos metros del atril desde donde se convocaría a la defensa del petróleo.
No, el de ayer no fue un buen día para los coordinadores parlamentarios del PRD en el Congreso. La gente los rechazó, los abucheó y los humilló. (Luciano Franco)
González Garza, al término de la Asamblea, en breves declaraciones, trataba de minimizar los hechos, que atribuía a "un pequeño grupo de provocadores", y reafirmaba que los diputados del PRD, la bancada toda, está con López Obrador en la defensa del petróleo.
El regaño de López Obrador a sus incondicionales borraba en muchos sentidos, la infaltable presencia del bejaranismo en los mítines del tabasqueño, con la presencia de Dolores Padierna. O la inasistencia de personajes priístas como Manuel Bartlett, quien incumplió su ofrecimiento de estar ahí, al lado del ex Jefe de Gobierno del DF, en una Asamblea que, ante las circunstancias, duró escasos 53 minutos.
Investigarán agresiones
La corriente Nueva Izquierda buscará que el Comité Ejecutivo Nacional del PRD inicie una investigación interna sobre las agresiones físicas y verbales en contra del coordinador de los senadores de ese partido, Carlos Navarrete, y en su caso sancione a los responsables; pero además no descartan la posibilidad de interponer una denuncia penal por amenazas de muerte contra el legislador.
El secretario general del PRD, Guadalupe Acosta Naranjo, dice que existen fotos y videos para fincar responsabilidades, pero además solicitarán la colaboración de las autoridades del Gobierno del Distrito Federal para revisar los videos de las cámaras que la Secretaría de Seguridad Pública capitalina tiene instaladas en esa zona.
El dirigente pidió a los principales liderazgos , incluido el propio Andrés Manuel López Obrador, condenar estos hechos y hacer un llamado a la tolerancia y a la unidad. |