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| Análisis. Se realizan pruebas con modelos a escala de 80 cm de altura por 40 cm de ancho.Foto:Saúl Castillo
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Para disminuir los costos de reconstrucción de estructuras y edificios afectados por ciclones u algún otro fenómeno asociado al viento —que son cerca de ocho mil millones de pesos al año—, es necesario hacer más investigación y contar con un nuevo Túnel de Viento, señaló Neftalí Rodríguez Cuevas, investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM.
El especialista, que tiene a su cargo el único Túnel en el país para este tipo de investigación —que data de finales de los sesenta—, apuntó que el estudio del diseño de estructuras permitiría la construcción de edificios que resistan los fuertes embates de ciclones en las costas mexicanas, las más afectadas, disminuyendo además de los costos económicos pérdidas humanas.
El también presidente del Comité Asesor sobre Fenómenos Perturbadores de Carácter Hidrometeorológico del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), explicó que el Túnel es una herramienta para evaluar la fuerza que produce el viento en modelos a escala, como edificios y puentes, para así realizar diseños y estructuras más resistentes.
“Los vientos en el Valle de México no son muy intensos, aunque existen ciclos en los que aumentan su fuerza, sin embargo, es en las zonas costeras donde los ciclones destruyen buena parte de los edificios, carreteras y líneas de comunicación. Desde hace una década, cuando el gobierno comenzó a medir las pérdidas materiales, nos dimos cuenta de que el gasto es significativo”, añadió.
Sin embargo, para disminuir los daños provocados por este tipo de fenómenos —dijo— se deben estudiar nuevas estructuras para desarrollar edificios más resistentes, para lo cual es necesario un equipo más grande y de más especialistas.
“Necesitamos de 500 millones de pesos para construir un Túnel, 10 veces más grande, recursos que podría destinar el gobierno por medio del Cenapred”.
Puntualizó que con un nuevo laboratorio, que albergara un Túnel más complejo, sería posible estudiar estructuras a través de su topografía y otras condiciones atmosféricas.
“La formación de investigadores en la material también es fundamental; sólo con la combinación de estos dos sectores lograremos disminuir a cero las pérdidas de todo tipo, si bien no es fácil, ese será nuestro objetivo”, refirió Rodríguez Cuevas.
El Túnel de Viento —que alcanza la velocidad de 180 kilómetros por hora— fue construido en el Instituto de Ingeniería en 1967, para el diseño de edificios que formarían parte del complejo olímpico un año después. De los análisis en el laboratorio surgieron edificios como el Palacio de los Deportes y la Alberca Olímpica.
Sin embargo, su empleo fue utilizado en toda la República, siendo único en el país, y ha contribuido a la construcción desde puentes como el Papagayo hasta plataformas petroleras.
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