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El inicio del cambio político se dio solo unos días después de la masacre de Tlatelolco. El 29 de octubre de 1968 el presidente Díaz Ordaz envió al Congreso una iniciativa de reforma constitucional para reconocer la mayoría de edad a los 18 años.
En 1970, ya durante el gobierno de Luis Echeverría, el Congreso derogó los artículos del Código Penal Federal, que tipificaban el delito de "disolución social", una de las demandas del movimiento estudiantil.
En 1977 fueron aprobadas una Ley de Amnistía que permitió la liberación de los presos políticos del 68 y una reforma electoral que abrió las puertas del Congreso a los partidos de oposición. La ley reconoció personalidad jurídica a varios partidos, entre ellos el Partido Comunista Mexicano.
En 1990 se creó el IFE con la participación de consejeros ciudadanos, aunque aún dentro de la estructura de la Secretaría de Gobernación; el organismo se hizo autónomo en 1996. En ese año, también se estableció la elección del jefe de Gobierno del Distrito Federal, que antes era designado por el Presidente.
México es otro. Ningún partido domina las cámaras del Congreso de la Unión. El presidente está obligado a negociar la aprobación de las iniciativas que presenta y a coordinarse don los gobiernos de los estados –de diferentes partidos-.
Han surgido diversos medios de comunicación de distintas tendencias. El control del gobierno es mínimo y no se da a través de la fuerza del Estado, como en el 68.
En el México del 2008 hay mayores libertades. De expresión, de manifestación, de organización. Las elecciones son muy vigiladas. Hay una Comisión Nacional de Derechos Humanos con autonomía plena. El Banco de México y el INEGI también son autónomos. Existe un Instituto Federal de Acceso a la Información con independencia en sus decisiones y recientemente fue aprobada una nueva reforma electoral que restringe el uso del dinero para la promoción política en radio y televisión.
México está integrado al concierto internacional, en lo político, en lo económico y en lo cultural. Ahora somos una sociedad que, sin perder raíces y tradiciones, es cosmopolita. Hace 40 años, Díaz Ordaz presumía que éramos un “islote intocado”.
Los hombres siguen ganando más que las mujeres, pero la diferencia es de 28%, no de 400%, como entonces. Más de la mitad de los estudiantes de educación superior son mujeres. A lo largo de estos años el número promedio de hijos por mujer bajó de 5.4 a 2.1. Las mujeres son más dueñas de su cuerpo y de su sexualidad. El Estado ya no se entromete en la vida privada y en la determinación de la moral común.
La distancia entre el México de 1968 y el México del 2008 es enorme. En buena parte derivada del cambio cultural gestado hace cuatro décadas.
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