|
A nombre del gobierno federal, el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, calificó de “injustos” los cuestionamientos que se imputan al Ejército Mexicano en su conjunto en torno a las denuncias de violación a los derechos humanos, y resaltó la institucionalidad de las fuerzas armadas, subordinadas al poder civil, que “han permitido la transición pacífica a la democracia”.
Al comparecer como representante de México ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Costa Rica, en la audiencia por el caso de Rosendo Radilla Pacheco, privado de su libertad y desaparecido hace 35 años –en 1974–, presuntamente a manos del Ejército, Gómez Mont afirmó que “la realidad mexicana actual es ahora distinta a la de esos años.
“La evolución institucional en materia electoral, de seguridad y de derechos humanos que ha habido durante los últimos 30 años impedirían que un caso así se repitiera”, dijo al realizar la defensa de México a que obligó la audiencia ordenada por aquella Corte regional.
Reprobó y lamentó profundamente la violación a los derechos humanos de Rosendo Radilla y sus familiares, pero admitió que el proceso de transición del país descansa precisamente sobre el dolor de casos como ese.
Aseguró que la certidumbre jurídica que el gobierno ofrece a los ciudadanos, a través de las adecuaciones al ordenamiento jurídico, implica también una delimitación clara de las funciones y facultades de las fuerzas armadas, que a su vez han incorporado a su actuación el respeto y la promoción de los derechos fundamentales.
Gómez Mont defendió la jurisdicción militar e hizo énfasis en que las mismas garantías constitucionales consagradas a favor de las victimas operan tanto en el ámbito de la justicia civil como la militar.
La jurisdicción militar, agregó, garantiza los principios de independencia, imparcialidad, oralidad, publicidad, contradicción y concentración, y por ello rechazó que los militares no puedan juzgar a los propios militares, “porque eso es no reconocerles su identidad y su mística apegada a los más altos valores institucionales”, puntualizó.
Como representante del Estado mexicano, Gómez Mont ofreció su solidaridad tanto a las víctimas como a las que ha aportado el Ejército Mexicano: “Reconocemos el dolor del que nuestra sociedad es heredera y distinguimos que, en parte, en ese dolor se funda la realidad que hoy vivimos”, subrayó. |