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| funerales. En ataques directos mueren los agentes federales.
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En promedio, cada ocho días muere un elemento de la Policía Federal ligado a tareas contra el narcotráfico… Entre tres y cuatro cada mes, de acuerdo con datos de la Secretaría de Seguridad Pública federal.
Al menos durante 2009, el 70% cayó, no en enfrentamientos casuales, sino en ataques directos de células criminales, principalmente orquestados por la autodenominada Familia Michoacana, que en los últimos meses se ha convertido en el grupo más violento contra efectivos de la corporación.
En el lapso del 1 de diciembre de 2006 —arranque de la administración calderonista— a la fecha, han sido asesinados 121 agentes de la PF involucrados en la estrategia antinarco.
Hasta el 21 de octubre transcurrieron 1,056 días, de ahí el promedio general de un caído cada ocho días. No se cuenta aquí los asesinatos de efectivos de la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI), algunos de los cuales pasaron a la PF y otros se incorporaron a la Policía Federal Ministerial dependiente de la PGR.
Lo reciente. Las cifras de la SSP-f indican que del 1 de enero al 21 de octubre de este año, el saldo de bajas de delincuentes y policías federales van casi parejas: 30 criminales por 24 policías.
Si sólo se tomara en cuenta las ejecuciones policiales de 2009, la cifra de 24 arrojaría un promedio de 2.5 casa mes o un agente muerto cada 12 días, una incidencia menor de la media registrada en todo el sexenio.
Pero hoy lo que asombra son las circunstancias: ataques directos…
En el documento Partidas Informativas difundido por la SSP-f se admite que las agresiones de La Familia se han desbordado a raíz de la detención de Arnoldo Rueda Medina, alías La Minsa, ocurrido en la ciudad de Morelia, el pasado 11 de julio.
La Minsa —hoy internado en el penal de máxima seguridad de el Altiplano, en Almoloya de Juárez, Estado de México—, era mano derecha del líder Nazario Moreno El Chayo, tenía a su cargo una red de protección institucional conformada por policías de diversas corporaciones y era uno de los principales traficantes de sustancias químicas para la producción de drogas sintéticas, las cuales enviaba a Estados Unidos.
Coordinaba la introducción vía marítima de efedrina y seudoefedrina, por los puertos de Lázaro Cárdenas y Manzanillo.
De acuerdo con el reporte, tras esta captura La Familia “ha realizado diversos ataques a la Policía Federal en los estados de Michoacán, Guerrero y Guanajuato”.
Estas embestidas, refiere, han provocado la muerte de 16 elementos, es decir, dos terceras partes del total registrado en el año.
Los otros ocho policías federales sí han muerto durante escaramuzas con criminales.
Uno, en el estado de Hidalgo, el 25 de marzo, durante un enfrentamiento para detener a la banda de secuestradores dirigida por Rubén Ramos García La Cotorra, vinculado con Los Zetas, brazo armado del Cártel del Golfo.
Seis, el 17 de abril, en Nayarit, en una balacera derivada por el intento de rescate a Jerónimo Gámez El Primo, administrador del Cártel de los Beltrán Leyva (en esa ocasión también fallecieron una custodia y un funcionario del Cefereso 4).
Y uno en Durango, el 9 de junio, durante un tiroteo con integrantes de una célula relacionada con Joaquín El Chapo Guzmán, líder del Cártel de Sinaloa. |