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Cuando Hamlet, ya muerto, es llevado por su hermano Alertes, en la escena final de la obra, un largo e intenso aplauso se apoderó del teatro Juárez para felicitar al director, Eimuntas Nekrosius, y a los actores por la magnífica obra.
Fue una noche excepcional de teatro. Sin cortedades. Los actores, el libreto, la escenografía, pero sobre todo la intensidad y dramatismo de las escenas hicieron estallar las emociones en el público.
Tras concluir la puesta en escena, del dramaturgo inglés William Shakespeare, Nekrosius dijo: “Hamlet es pura teoría y es imposible escenificarlo, nosotros hemos tratado de poner un significado en cada línea, en cada coma.”
La obra, protagonizada por la estrella de rock Andrius Mamontovas, quien imprime una personalidad extraordinaria al príncipe de Dinamarca, se atormenta durante la escena más popular de la historia cuando se pregunta: “¿Ser o no ser?”
“¿Qué es más dignamente, optar el alma noble entre sufrir de la fortuna impía el porfiador rigor, o rebelarse contra un mar de desdichas, y afrontándolo desaparecer con ellas?”, continúa la frase de reclamo, mientras cae sobre su cabeza el agua de un candelabro con hielos y veladoras.
A diferencia del resto de las compañías europeas, Meno Fortas ha creado lentamente sus piezas, con el espíritu de laboratorio que imperaba en los años setenta, pero sin el aislamiento que propició el teatro de grupo. |