
|
| cifras. Un año después de su elección, Obama cuenta con la aprobación de 54% de los estadunidenses, según una encuesta por la CNN.
|
|
|
Ese fue su acertado lema de campaña: “Yes, we can”, un grito de guerra que no es muy familiar (“sí se puede”), que a un año de la histórica victoria del primer presidente negro de EU en las elecciones del 4 de noviembre de 2008 se ha transformado en algo así como “when we can” (“cuando podamos”).
Barack Obama arrolló con la promesa de un cambio revolucionario, pero la realidad es más tozuda y éste se resiste a llegar, lo que provoca la impaciencia de muchos seguidores, por la lentitud de las reformas, y la alarma de sus detractores de extrema derecha, quienes recelan de sus intenciones y denuncian que quiere convertir a Estados Unidos en un país socialista.
En efecto, Obama ha sido acusado de socialista —un insulto grave en el país del capitalismo— por pretender una reforma del sistema de salud para dar así un seguro médico a los 46 millones de estadunidenses que no lo poseen.
También ha sido acusado de comunista por permitir que los cubanos en el exilio puedan viajar libremente a la isla, aunque se quedó corto, en opinión de los sectores más liberales, que esperaban el levantamiento del embargo económico contra el régimen castrista.
Estos mismos sectores no ocultan tampoco su decepción por la promesa incumplida de cerrar Guantánamo en el primer año de su mandato, que concluye en enero. Se da por hecho que con lo lento que va el proceso será imposible que esto se cumpla.
Por otro lado, los soldados no acaban de retirarse de Irak, lo que irrita a los antibelicistas, y al mismo tiempo la derecha ataca a Obama por su dudas a la hora de enviar al menos 45 mil soldados más a Afganistán, pese a que el Pentágono insiste en pedirlo para no perder la guerra contra los talibanes.
Desgaste, pero no tanto. Todo esto ha provocado un desgaste de Obama, aunque han sido precisamente sus decisiones ante la crisis financiera, de la que Estados Unidos parece que empieza a salir, las que han permitido que su caída no sea tan grave.
Un año después de su elección, Obama cuenta con la aprobación de 54 por ciento de los estadunidenses, según una encuesta divulgada ayer por la CNN.
“El índice de aprobación de Obama es casi idéntico al 53 por ciento de los votos que recibió hace un año”, comentó el director de encuestas de CNN, Keating Holland, aunque lejos ya de ese 70 por ciento de apoyo al principio.
El índice de aprobación entre los liberales está siete puntos por encima que hace un año, mientras que entre los conservadores está 10 puntos por abajo.
Falta, por otro lado, que cumpla una de las asignaturas pendientes con la minoría hispana que fue decisiva en su voto: la ansiada reforma migratoria. |