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“No politice la situación”, le dijo tajante el delegado de Gustavo A. Madero, Víctor Hugo Lobo Román, a cuatro damnificados por las inundaciones en Cuautepec, quienes le exigían atención ante la gravedad de los problemas que enfrentan desde el pasado viernes.
En cada lugar que se paró el funcionario se le acercaba la gente indignada por la falta de atención. En escuelas y calles, a cada 20 pasos que daba, lo rodeaban decenas de personas que le exigían que los atendieran porque votaron por él.
Y es que si no le solicitaban agua para la colonia Zona Escolar, le reclamaban que les entregara una colchoneta, o que les dieran una indemnización por sus pertenencias que echó a perder el agua o le reclamaban por los robos que, dijeron, han cometido los integrantes de las cuadrillas del Gobierno del Distrito Federal.
Fue en la primaria Josefa Ortiz de Domínguez donde un grupo de cuatro personas encabezadas por José Francisco Fabián le reclamaron las indemnizaciones y el agua; primero, Lobo Román los atendió con una voz serena pero al final les dijo que no politizaran la problemática.
“¿Si sus hijos estudiaran en una de estas escuelas que se inundaron con el agua sucia dejaría que estuvieran aquí si no estuvieran completamente limpias?”, increpó Francisco Fabián al delegado.
Después de que Lobo Román le dijera al damnificado que no politizara este asunto, el agraviado se cohibió pero respondió que no hay interés político en reclamar la falta de atención.
Más tarde, en la calle Eduardo Olivares, vecinos le exigieron la reparación del drenaje ya que, al no estar en óptimas condiciones, provocó que el viernes pasado, el día que cayó la tromba, el agua en este vialidad cerrada llegara casi al metro y medio.
“Le exigimos, delegado, que no llamen a esto un desastre natural, ya que no lo fue, pues si en esta calle hubieran destapado el drenaje no hubiéramos perdido nuestras cosas y nuestras vidas no habrían estado en riesgo”, le recriminó la damnificada Paola Mendoza.
Víctor Hugo Lobo, más sereno que en su encuentro con los vecinos anteriores, pidió al que parece ser su asistente particular anotara las necesidades de los afectados.
Al terminar su recorrido, Lobo se subió a su camioneta con vidrios polarizados y avanzó por el lento tránsito de la avenida Venustiano Carranza, una de las más afectadas por las inundaciones y donde la gente aún lava sus pertenencias del lodo... ya no hubo más reclamos. |