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| Un niño observa la bandera de Honduras, durante una protesta de simpatizates de Manuel Zelaya afuera del Congreso. Foto: AP
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medio de un tenso ambiente social y político con amenazas de brotes de violencia, 4.6 millones de hondureños están convocados hoy a las urnas en unas elecciones generales adelantadas con las que se buscará una salida a cinco meses de crisis política tras el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya el pasado 28 de junio.
Cinco candidatos de partidos con registro oficial y un aspirante independiente buscan la jefatura del Estado para el periodo 2010-2014, en medio de divisionismo entre los propios hondureños y divergencias de apoyo a la legalidad de los comicios por parte de países de la región.
Tras una campaña política hecha a todo vapor y sin tiempo de evaluar estrategias para captar electores, los presidenciables que buscan relevar al depuesto Manuel Zelaya y al aún gobernante de facto Roberto Micheletti esperan ganar adeptos en las urnas más por su simpatía que por sus ofertas de gobierno.
Los dos principales candidatos, el favorito Porfirio Lobo, del opositor Partido Nacional, y el ex vicepresidente de Zelaya, Elvin Santos, del Partido Liberal, esperan que el mundo reconozca los resultados del proceso sea cual sea para terminar con esta pesadilla que ha empañado la democracia en el país desde junio pasado. El ganador comenzará su mandato el 27 de enero de 2010.
La divergencia que priva en Honduras se ha inclinado en un 50 por ciento por el rechazo a esta contienda electoral, principalmente por parte de seguidores del depuesto Manuel Zelaya, quien desde septiembre pasado está refugiado en la embajada de Brasil y descartado totalmente para regresar al poder.
ASPIRANTES. De acuerdo con sondeos efectuados por varios periódicos locales y empresas encuestadoras, la balanza se inclina a favor de Porfirio Lobo, un ex presidenciable que en 2005 perdió las elecciones frente a Zelaya. Ahora, en una nueva oportunidad, los intenciones del voto lo ponen con 42 por ciento y como posible ganador.
Su rival inmediato y quien podría dar la sorpresa es el candidato del Partido Liberal, Elvin Santos, al que pertenecen Zelaya y Micheletti, y quien promete mejorar la calidad de vida de los hondureños.
Otros presidenciables con pocas oportunidades de victoria son: Bernard Martínez, del Partido Innovación y Unidad (PINU-SD), considerado el “Obama de Honduras” por ser el primer descendiente de africanos en presentarse como candidato presidencial.
Felícito Ávila Ordóñez, del Partido Democracia Cristiana (DC), es un líder obrero que ha mantenido una participación fundamental en la solución de crisis laborales en el país. Otro aspirante es César Ham, del Partido Unificación Democrática (UD), de tendencia izquierdista. Es un conocido líder popular que condicionó su participación en el proceso electoral a la restitución de Zelaya, lo que todo indica no sucederá.
Y cierra la terna Carlos Humberto Reyes, presidenciable independiente, un perito mercantil y contador público que decidió participar en las elecciones con el fin de que, si gana, cedería su lugar al destituido Manuel Zelaya.
SEGURIDAD. Con el fin de evitar cualquier brote de violencia para frustrar la jornada electoral, el ejército y la policía vigilarán por aire y tierra el desarrollo del proceso, siendo los sitios de mayor tendencia zelayista los lugares donde habrá más presencia de fuerzas de seguridad, como los municipios de La Lima y San Manuel.
ANTECEDENTE. El foco que dio origen a esta polémica contienda electoral fue la destitución del presidente Manuel Zelaya por los tribunales de Honduras cuando pretendió, al margen de la ley, convocar a una asamblea nacional constituyente para redactar una constitución y cambiar la forma de gobierno para buscar su posible reelección.
Atendiendo una orden de los tribunales, las fuerzas armadas lo capturaron el pasado 28 de junio en su casa y lo expulsaron del país enviándolo a Costa Rica. Los diputados del Congreso Nacional eligieron a Roberto Micheletti para suplirlo, de acuerdo con lo establecido por la Constitución hondureña.
Tras conocerse el derrocamiento de Zelaya, de inmediato surgió la solidaridad del presidente venezolano Hugo Chávez y de las naciones que integran su círculo de la revolución socialista del siglo XXI como Bolivia, Nicaragua, Cuba, Ecuador, República Dominicana, Argentina y Brasil.
En el punto neutral se han mantenido Colombia, Perú, El Salvador y Costa Rica, que decidieron fijar su posición una vez que concluyan los comicios de hoy. Por otra parte, entre las naciones que apoyan las elecciones como salida a esta crisis se encuentran Panamá y Estados Unidos. |