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El mejor colofón para las entregas de este espacio en los últimos cuatro días, referidas al problema económico-presupuestal del gobierno capitalino, fueron las palabras siguientes, sobre los recursos erogados en las grandes obras viales de López Obrador, que:
“...Benefician a muchas personas que no tienen la necesidad de recibirlos... Siempre he creído que inversiones de tal magnitud irían destinadas primero al transporte público y no al privado”.
No las dijo Vicente Fox, ni Santiago Creel, ni la DEA, ni el CISEN, ni el Jefe Diego.
Las dijo anteayer Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.
Referencia exclusiva a una de las distorsiones en la actuación del jefe de Gobierno, más importante y más trascendente en cuanto que es una manera indirecta de Cárdenas de decir que está arrepentido por haber apoyado con todo a López Obrador para llegar al gobierno de la ciudad, y porque indudablemente está enterado al menos en forma parcial sobre las revelaciones que este espacio ha publicado sobre la forma como han sido operados los recursos presupuestales de la capital nacional por su actual gobernante.
Pero hay más, y más grave:
Cuando una información comienza a fluir, genera el surgimiento de otras fuentes que aportan más información. Ayer conocí otro concepto del lenguaje presupuestal:
“Cuentas por liquidar certificadas”.
Se trata de los documentos con que la autoridad financiera libera los recursos para el pago de adeudos diversos que pueden ir desde los contratos para la construcción de los segundos pisos hasta las nóminas de los servidores públicos. Son documentos de uso muy delicado, que sólo se expiden cuando efectivamente existen los recursos para la liquidación de los adeudos.
De manera CONFIDENCIAL me fue informado que en el curso del año el gobierno del Distrito Federal prácticamente no ha emitido cuentas por liquidar certificadas y que por lo menos en varias delegaciones políticas no han llegado los recursos quincenales para el pago de las nóminas porque “las cuentas (bancarias) de la Secretaría de Finanzas están vacías...”
Similar situación sufren numerosas empresas que cumplieron sus contratos desde el último trimestre del año pasado y aún no reciben sus respectivas liquidaciones, porque el gobierno de la ciudad no tiene dinero.
En estas condiciones, expresó la fuente informativa, “el subsidio para los ancianos, una acción extraordinariamente noble a pesar de su intencionalidad política, está por convertirse en parte sustancial de un nuevo fobaproa capitalino”.
Son muchas las acciones del gobierno capitalino que no se entienden y menos se justifican. Por ejemplo, la Contaduría Mayor de Hacienda de la Asamblea Legislativa capitalina ha confirmado que los mayores subejercicios registrados en el presupuesto de la ciudad en el curso del año pasado ocurrieron en los gabinetes de Desarrollo Sustentable y de Progreso con Justicia, al representar casi el 60 por ciento de la variación absoluta del gasto programático total. “Es decir —consignó la comisión de fiscalización de ese órgano legislativo—, que los programas con mayor contenido social fueron los más castigados”. Y agrega:
“-Que en la variación absoluta del gasto programático, los programas prioritarios fueron los más afectados.
“-Que al modificar la estructura del informe (de la cuenta pública) se presenta un menor número de programas y actividades institucionales a cargo de las delegaciones... Esto significa en realidad que se ocultó información y ahora ya sabemos por qué, puesto que ahí se hacían parte importante de los negocios turbios en el DF, solapados por la autoridad central.
“De todo lo anterior se desprende que en términos generales la administración pública del Distrito Federal no sólo ha sido ineficiente para lograr los objetivos y metas establecidos, sino que el informe, tal como hoy (13 de marzo pasado) se presenta, tiene una serie de vacíos e insuficiencias que son campo fértil para un quehacer público poco transparente y que deja más dudas que respuestas en el manejo de los recursos de la ciudad”.
Al día siguiente —domingo pasado— de la rendición de este informe por el diputado Obdulio Ávila Maya a los medios, el jefe de Gobierno rendiría “su informe” en el Zócalo, por lo que el legislador propuso:
“Sería deseable que mañana el jefe de Gobierno, consciente de estas deficiencias que son públicas en tanto están contenidas en la opinión de la Contaduría Mayor de Hacienda, asuma su responsabilidad y se tome la molestia de tratar de explicar a la sociedad las incongruencias, incumplimientos e ineficiencias que se observan en su gestión. Lo demás es puro rollo”.
Y anteayer Cuauhtémoc Cárdenas presentó su propio juicio sobre el destino que su sucesor Andrés Manuel López Obrador ha dado a los recursos económicos de su gobierno. ¿Cree usted que el líder moral coincida por gusto con otras corrientes políticas y de opinión sobre la debacle presupuestal que aquí le he documentado?
No. Lo grave es que es real...
mendivil@delfos.com.mx
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