
|
|
|
|
|
Para los arqueólogos tradicionales, estudiar las naves espaciales puede parecer algo un poco fuera de este mundo. Pero hace poco, un pequeño grupo de científicos empezó a trabajar para conservar objetos espaciales abandonados.
El mes pasado, los investigadores se reunieron por primera vez con el nombre oficial de Fuerza de Trabajo de la Herencia Espacial del Congreso Arqueológico Mundial. Su misión: ir audazmente donde ningún arqueólogo ha ido antes.
El Tratado del Espacio Exterior de la ONU, de 1967 expone que ningún país puede reclamar la Luna o cualquier otro cuerpo celeste. Pero en tanto más naciones lanzan misiones (Europa tiene una sonda dirigida a la Luna y la India y Japón desean hacer lo mismo) el espacio se está llenando. Compañías privadas han entrado a la competencia al planearse la primera misión comercial a la Luna este otoño.
En vista de esta actividad, los investigadores tendrán que idear nuevas formas de pensamiento sobre la herencia cultural en el espacio, de manera que puedan preservar artefactos como las huellas humanas en la Luna, el satélite más antiguo en órbita y el primer vehículo en Marte.
Una gran preocupación: La negativa del gobierno para nombrar como Lugar Histórico Nacional a la Base Tranquilidad, donde Neil Armstrong y Buzz Aldrin dieron su primer paso en la Luna el 20 de julio de 1969.
“No parecen desear proteger lo que quedó detrás, en el polvo”, afirmó Beth O’Leary, antropóloga de la Universidad Estatal de Nuevo México.
En una carta, el consejo general delegado de la NASA expresó que una acción de este tipo se podría percibir como una reclamación sobre la Luna.
De la misma forma, un funcionario del Registro Nacional de Lugares Históricos de EU, escribió que el registro no tiene jurisdicción sobre sitios en otro cuerpo celeste. |