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Los Caballeros Templarios fueron la maquinaria de guerra más poderosa del mundo entre el siglo XII y XIV, luego que de la manera más abrupta perdieran todo su poderío al final de las Cruzadas y la Orden fuera perseguida sin conmiseración, contó a Crónica Jorge Molist, a propósito de su libro El anillo. La herencia del último templario (Martínez Roca 2004)
Esto en el plano histórico. En el de la leyenda se adjudica a los Templarios pactos con el diablo, brujería, apostasía y hasta el descubrimiento del Continente Americano antes que Cristóbal Colón.
Molist (Barcelona 1951), finalista del Premio de Novela Histórica Alfonso X El Sabio, es un narrador ágil, entretenido que por ningún motivo deja caer la tensión de la trama, mantiene el ritmo y dibuja personajes verosímiles.
El teatro de operaciones del narrador también está acotado por su profundo conocimiento de la historia, en este caso medieval, y tratándose de esta novela en el trasfondo brilla su sapiencia sobre el arte medievo.
En los tres planos: histórico, mitológico y ficticio, la novela gira en torno a un poema de Konstantín Kavafis titulado Ítaca. La idea es que lo más importante en la vida no es llegar a puerto, sino el viaje mismo, la aventura, la experiencia que se obtiene; por eso el poeta griego asegura en sus versos: “Itaca te dio el viaje”.
Al lado de Kavafis está la idea del Carpe Diem, la conocida frase de Horacio, que, en palabras de Jorge, es “el núcleo de la historia”.
El autor explicó: “realmente en esta vida queremos cosas, luchamos desesperadamente por ellas, creyendo que cuando lleguemos ahí habremos alcanzado la felicidad y seremos gente mejor.
“Y habremos llegado a nuestra Itaca, pero no es cierto. A veces llegamos a ella, y esto me ha ocurrido muchas veces. El destino final no es lo que realmente importa, es como andas la vida que aprendes por tu camino, cómo vives el día a día, si eres capaz de dar y recibir”.
Esta es la lección del Carpe Diem “que no es sólo disfrutar la vida, sino aprender y aprovechar el momento que es único”, aseguró el autor.
El giro que da la vida de los Templarios es dramático y entonces Molist hace un paralelo con el tiempo presente:
“El fin de ellos empezó en un momento clave, en una situación muy paralela al 11-S cuando las grandes torres cayeron; en el caso de los Templarios fue la caída de San Juan de Arce, el último bastión cristiano en Tierra Santa que representó el final de las Cruzadas.
“Ellos defendieron hasta el último de sus hombres el Castillo Templario que era el último reducto asaltado por los musulmanes y allí cayeron esas torres”.
Esta no fue una simple caída, para la cristiandad fue mucho más traumático entonces que el 11-S, asegura el entrevistado.
“Pero también inició muchas otras cosas, como el fin de las Cruzadas, la pérdida de los territorios cristianos en Tierra Santa y fue el principio del fin de los Templarios.
“Porque de alguna forma perdieron su objeto, el motivo de su existencia y no se supieron resignar a tiempo. Eran una organización riquísima que tenía grandes posesiones en toda Europa y que trabajaba para mandar materiales, hombres, caballos, armas a Tierra Santa”. |