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Evo Morales ha dicho en más de una ocasión: “Chávez no está solo, lo apoyan los pueblos latinoamericanos”, frase que no sólo es moral sino efectiva, ya que el líder indígena y sindical de Bolivia está empeñado en poner en marcha su propia “revolución bolivariana” al más puro estilo del presidente venezolano quien, a su vez, lo califica de “uno de los más grandes líderes de la historia de Bolivia”.
Además de Lucio Gutiérrez en Ecuador, Evo Morales en Bolivia tiene en Hugo Chávez un ejemplo a seguir, al grado de que Estados Unidos asegura que el gobierno venezolano no sólo le otorga apoyo moral al dirigente cocalero, sino también económico.
A principios de enero el general retirado y alto funcionario del Comando de las Fuerzas Armadas para el Cono Sur de los Estados Unidos, James Hill, denunció que el líder cocalero boliviano estaba recibiendo financiamiento directo de Hugo Chávez para expandir la “revolución bolivariana” por Latinoamérica, utilizando las redes del MAS (Movimiento Al Socialismo) que Morales dirige.
“Chávez definitivamente nos brinda su apoyo. Nos ha enseñado cómo enfrentarnos al imperio americano y cómo convertir a la elite privilegiada en la oposición, y por eso lo admiramos, pero no nos ayuda económicamente”, respondió Morales ante las acusaciones.
La prensa izquierdista ha censurado sistemáticamente la persona y las declaraciones del general Hill, quien ha puesto a la luz algo que la izquierda latinoamericana ha querido tapar.
La Inteligencia estadunidense también sabe que el diputado por Santa Cruz, Isaac Dávalos, tiene estrechos vínculos con las FARC y Hugo Chávez. Dávalos es uno de los máximos opositores a la independencia del rico territorio boliviano de Santa Cruz.
“Chávez no nos está financiando. Lo único que nos ha dado es algo de dinero para pavimentar el camino a La Paz y algunos préstamos para educación”, reiteró.
En una visita a otro de sus ídolos, Fidel Castro, Morales declaró a inicios del año: “Ultimamente dicen que desde Cuba me asesoran para voltear presidentes, que Hugo Chávez me da plata para voltear presidentes”, indicó en referencia al golpe de Estado que derrocó al ex presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada.
”Yo veo que los movimientos sociales en Latinoamérica, el movimiento indígena, se convierten cada día que pasa en pesadilla de Estados Unidos. Por eso esta clase de intervenciones o acusaciones permanentes contra nuestros movimientos”, precisó el cocalero.
Sin embargo, gracias al movimiento de protesta y bloqueos, el presidente boliviano Carlos Mesa se encuentra nuevamente entre la espada y la pared. Por un lado, las manifestaciones de indígenas productores de coca y del MAS y, por otro, sectores patronales del departamento boliviano de Santa Cruz que, con el pretexto de rechazar el aumento de precios de los carburantes, en realidad han lanzado un movimiento secesionista.
El mandatario se vio obligado a poner sobre la mesa su renuncia argumentando que con tal nivel de presión de parte de algunos movimientos como el del MAS no podía gobernar. El Congreso rechazó su renuncia, y logró que se aprobara un proyecto de gobernabilidad, claro sin la aprobación de Morales y sus seguidores.
Oportunista. Con el río revuelto, Morales pidió a Mesa adelantar las elecciones presidenciales, aunque precisó que no pedía la renuncia del actual mandatario, porque ello derivaría en una nueva sucesión constitucional para dejar en el poder al presidente del Congreso, Hormando Vaca Díaz, que responde al Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR). Ayer el mandatario cumplió uno de los objetivos de Morales al proponer el adelanto de los comicios al Congreso.
Las tendencias “democráticas” de Evo Morales se pueden medir por las amenazas que lanzó el pasado 20 de diciembre: incendiar el Congreso de Bolivia en caso de que se apruebe un acuerdo de inmunidad con Estados Unidos. “Si es posible hay que incendiar, hay que hacer algo en el Parlamento nacional, aunque nos digan que estamos atentando contra la democracia, porque estamos hablando de la vida de los bolivianos y de las bolivianas”, declaró Evo, como es conocido en el país. Indicó que la eventual ratificación de ese convenio significaría “que somos como animalitos y que nos maten nomás”.
Para los analistas de la situación sudamericana, lo que ocurre hoy en Bolivia no resulta sorprendente. A principios de noviembre del pasado año, el presidente Hugo Chávez estigmatizó a Mesa y al presidente de Ecuador, el coronel Lucio Gutiérrez, con su afirmación de que no eran “verdaderos bolivarianos”.
Ejemplos. Evo Morales también mantiene vínculos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), según denunció recientemente el semanario colombiano Semana, y uno de sus contactos era “el canciller” de ese grupo guerrillero en el cual se mezclan narcotraficantes y terroristas, Rodrigo Granda, capturado por el ejército colombiano, pero que mantenía incluso nacionalidad venezolana para facilitar “su trabajo diplomático”.
Es decir que cuando Morales se decide a plantear que se adelanten las elecciones, es porque de seguro contará con importantes recursos financieros facilitados por Chávez y las FARC para situar en La Paz a un presidente con “perfil bolivariano”.
Mesa ha conseguido mantenerse durante quince meses en la presidencia, pero no cuenta con apoyo parlamentario y la situación actual, en algunos aspectos, se asemeja a la que vivió el país poco antes de que Gonzalo Sánchez de Losada se viera obligado a abandonar la presidencia por los cortes de carreteras y “levantamientos populares”.
* El líder cocalero en datos
Evo Morales Ayma fue pastor, trompetero, represor, sindicalista y político cocalero. El pastor de 9 años que corría por las estepas de la altiplanicie de Orinoka, en Oruro, arreando a sus llamas y a sus ovejas, jamás se imaginó que se convertiría en uno de los hombres más poderosos de la política boliviana.
Morales terminó el colegio con una notable habilidad para tocar la trompeta y orgulloso proclama: “Yo no soy ningún trompetero, soy músico profesional y leo perfectamente el pentagrama”.
A los 16 años, junto a la Banda Imperial, grabó con las empresas Heriba y Lauro el éxito de moda: El Cumbanchero.
Luego le tocó cumplir su servicio militar y, en el año de la transición de un gobierno de facto —en los ochenta— al proceso democrático, lo destinaron al Gran Cuartel de Miraflores, donde funciona el Estado Mayor.
“He sido golpista también”, comenta Morales, cuando relata cómo en 1978 llevaron a su unidad a los Yungas a reprimir un levantamiento de los cocaleros de Coripata, que asumieron una medida de presión para defender al gobierno de Hernán Siles Suazo.
En 1979 se fue al trópico de Cochabamba y, años más tarde, se convirtió en el máximo líder de las seis federaciones cocaleras, lo que le sirvió como catapulta para lanzarse a la arena política.
Desde hace cuatro años se dice listo para ser presidente —en el pasado proceso quedó en segundo lugar de la votación—, y asegura que Bolivia está lista para unirse al eje La Habana-Caracas. |