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Alarmados por los sondeos que dan al "no" ganador en el referéndum de mayo sobre la Constitución europea en Francia, los defensores del "sí", tanto a la derecha como a la izquierda, se movilizarán esta semana para tratar de invertir la tendencia.
Hoy, desde Japón, donde efectúa una visita oficial, el presidente Jacques Chirac dramatizó lo que los franceses se juegan en la consulta popular del próximo 29 de mayo.
Tras subrayar "la importancia capital de la voz y el peso que puede tener Francia" en la toma de decisiones en la Unión Europea, el jefe del Estado indicó que dirá a sus conciudadanos que deben reflexionar "con toda seriedad" sobre un asunto que "comprometerá profundamente a Francia y los franceses para las décadas venideras".
"Cada voto contará", había advertido ante unos ocho millones de telespectadores el primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, el pasado jueves en una entrevista en la que trató de despolitizar la consulta y de poner a "cada uno" de los franceses ante "su responsabilidad".
El impopular Raffarin, que se presentó como "el jefe de la campaña de explicación" del Gobierno sobre la Constitución, dijo que era "incierto" el resultado del referéndum.
Al día siguiente, se divulgó el tercer sondeo consecutivo que daba al "no" ganador en la consulta.
En esa encuesta de CSA realizada el pasado día 23, cuando los líderes de la UE decidieron una revisión completa de la polémica directiva Bolkestein sobre la liberalización de los servicios públicos, un 55 por ciento de los sondeados se pronunciaban por el "no", cuatro puntos más que una semana antes, y tres más que en un estudio de otro instituto demoscópico difundido el pasado lunes.
El "no" prevalece en los simpatizantes de izquierda, con un 58%, y, aunque el "sí" sigue siendo mayoritario (59%) entre los de derechas, el "no" ha ganado cinco puntos para situarse en un 41%.
Entre los votantes de la conservadora y gobernante Unión por un Movimiento Popular (UMP), el "no" ha ganado 8 puntos, hasta un 39%.
De ahí la movilización acelerada de los defensores de la Constitución para tratar de revertir la tendencia.
Raffarin participará en un debate sobre la Constitución junto al comisario europeo de Transportes, el francés Jacques Barrot, el miércoles en Lyon (sureste).
Varios miembros de su Gobierno conservador, incluido el titular de Exteriores, Michel Barnier, defenderán la Carta Magna europea en diversos foros en París, Bayona (País Vasco), Epernay (noreste) y Saint-Quentin (norte) durante la semana.
El líder de la UMP, el mediático Nicolas Sarkozy, será el invitado del programa "100 minutos para convencer", de la televisión "France 2", el jueves, y, el martes, su colega de la centroliberal y europeísta UDF, Francois Bayrou, estará en la cadena "TF1".
En la oposición de izquierdas, el líder del Partido Socialista (PS), Francois Hollande, presidirá el jueves el primer gran mitin de su formación por el "sí" en Marsella (sur).
Pero los defensores del "no" de izquierdas y derechas también harán oír su voces.
Así, el senador Jean-Luc Mélenchon, una de las personalidades del PS "condenadas solemnemente" por el Buró Nacional del partido por hacer campaña públicamente por el "no", en desprecio de la posición adoptada por la mayoría de los militantes el pasado diciembre, defenderá el rechazo a la Constitución en el noroeste, el jueves.
La líder de la ultraizquierdista Lucha Obrera, Arlette Laguiller, dirigirá ese día un mitin por el "no" en Burdeos, y otros dos en Marsella y Estrasburgo durante el fin de semana.
El ex socialista Jean-Pierre Chevenement, del soberanista Movimiento Ciudadano y Republicano, presentará el miércoles en París su campaña por el "no" y su libro "Por Europa, vote no".
Al día siguiente, el soberanista de derechas Philipppe de Villiers, protagonizará un debate en Marsella contra la Constitución.
El sábado, otro soberanista de derechas, el ex ministro del Interior y ahora senador Charles Pascua, lanzará su campaña de rechazo desde el Senado en París.
En sus mítines, los dos bandos sin duda tendrán en cuenta lo que alimenta el "no" entre los electores, según CSA: la oposición a la eventual entrada de Turquía en la UE, el deseo de que la Unión "reoriente" sus políticas en un sentido "social" o el descontento en general o contra Chirac y el Gobierno de Raffarin. |