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No me des la noticia, dame la historia.
Éste es el nuevo paradigma en algunas de las mejores escuelas de periodismo de Estados Unidos.
Y es que hoy las noticias las conocemos en cuanto ocurren los hechos o se producen los dichos noticiables, vía mensajes online de los medios y a través de versiones circuladas en una sucesión ininterrumpida de programas informativos de radio y televisión, durante las 24 horas.
Estas versiones y estos mensajes son retransmitidos instantáneamente de boca en boca por quienes están directamente expuestos a la compu y a la tele, en sus trabajos o en sus casas, o a las radios, en sus desplazamientos a pie y en vehículos propios o colectivos.
Incluso, con frecuencia entramos en contacto con mensajes noticiosos antes de que se confirmen aquellos hechos o de que se expresen aquellos dichos, en virtud de una tendencia, en auge no sólo en México, de hacer noticiables rumores y versiones, y de dar por pronunciadas las frases que el entrevistador pensaba obtener del entrevistado, o incluso de aquél a quien se pretendía entrevistar.
Se suele, así, dar por “declarado” o por “confeso”, en ausencia o en rebeldía, al no entrevistado, ya sea sin excusa alguna, o con la excusa de que el “indiciado” no respondió al telefonema o no acudió al citatorio a la barandilla mediática, dentro de la exacta metáfora de los “tribunales paralelos” en que se han erigido los medios.
Ayer tuvimos, por unas seis horas, un aluvión de “noticias” sin hechos confirmados y una colección de “trascendidos” sin fuentes confiables, para no hablar de las “revelaciones” de antecedentes o contextos precipitadamente conectados a los hechos, antes y después de confirmados.
Muchas “noticias”
y nada de historia
En medio de este bombardeo de saturación, bajo esta lluvia de proyectiles “noticiosos” de fragmentación de la realidad, probablemente nos quedemos esperando —como en todos los casos— al medio informativo que nos dé, en éste, la trágica historia del helicóptero de Martín Huerta.
En cambio, un rápido análisis de las ojivas “informativas” regadas entre lo que quedó de las audiencias y los lectores de estas horas, permite al menos intentar la historia de las noticias del helicóptero de Martín Huerta.
“Pierden contacto con helicóptero en que viajaba Ramón Martín Huerta”, alertó puntualmente Milenio online a eso de las 12:49. Pero pasada la una de la tarde (13:12) uno de los reporteros de Jacobo Zabludovsky dijo que ya existían rumores sobre el deceso del funcionario. Mientras el reportero de Monitor MVS “reveló” versiones, de fuentes que no quiso “revelar”, de que en la aeronave también viajaba Miguel Ángel Yunes, lo que resultó falso, como lo aclaró López-Dóriga en un reporte de última hora en Televisa.
Para antes de las dos de la tarde (13:52) el giro “noticioso” se inclinaba al cuento de hadas: “Los tripulantes del helicóptero de la SSP federal están vivos y estables, informaban a El Universal fuentes cercanas de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de México”, versión desmentida a las 14:24 por el portavoz presidencial Rubén Aguilar.
Luego (tras dar la información anterior) Loret, y antes López-Dóriga, pusieron en órbita una versión que resultó confirmada: “la posibilidad de que en el helicóptero hubiera estado el tercer visitador de la CNDH, José A. Bernal”. Sólo que lo hizo con un dato de contexto —cuando recordó que el funcionario fue amenazado por Osiel Cárdenas— que le impuso una distorsión favorable a la especulación de que la caída del helicóptero habría sido producto de un ataque del narco: un certero cañonazo al centro de la nave foxista, opinaron los mismos que alentaron la especie. Y el eje para subrayar el poder del narco fue la difusión que dio el vocero de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Guillermo Ibarra, a una carta en que Osiel Cárdenas amenazaba al visitador de ese organismo, quien viajaba en el helicóptero.
A Ibarra lo siguió, en esa misma pavimentación de la vía especulativa, Álvaro Delgado, de Proceso, en conversación con Enrique Hernández (Radiópolis), quien pareció querer bordar una historia del helicóptero en una trama criminal de la “extrema derecha”, a partir de la afirmación del conductor —admitida por el reportero— en el sentido de que Delgado habría estado “especialmente cerca de Ramón Martín Huerta para la elaboración de su libro El Yunque”, un gran reportaje sobre ese grupo ultraderechista en el que se ubicaba, además del ahora fallecido secretario de Seguridad, el jefe de gabinete del Presidente de la República, Ramón Muñoz. Pero no conformes con sugerir que Martín Huerta pudo haber sido la fuente del libro contra sus correligionarios, a unas horas de que se dio por perdido su helicóptero, tanto Hernández como Delgado hablaron explícitamente de un distanciamiento de Huerta con Muñoz.
Y lo que falta.
jose.carreno@uia.mx |