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El cambio climático potencia un hongo asesino de ranas; en América del Sur se extinguieron 74 especies

Rigoberto Aranda | Academia
Jueves 12 de Enero, 2006 | Hora de creación: 00:00| Ultima modificación: 04:06

El cambio climático hace desaparecer a los anfibios. “El calentamiento del planeta puede alterar la dinámica de una enfermedad mortal de estos animales causada por un hongo que crece en su piel. A consecuencia de esa enfermedad, cientos de especies de todo el mundo corren el peligro de desaparición” asegura un informe dirigida por J. Alan Pounds, del Centro de Ciencia Tropical del Parque Natural de Monteverde de Costa Rica.
“La enfermedad es la bala que mata a las ranas, pero el cambio climático es el que aprieta el gatillo”, consideró el científico.
“El calentamiento del planeta está generando el caos entre las especies anfibias y causará asombrosas pérdidas para la biodiversidad si no actuamos rápido”, añadió en la investigación que se publica en Nature .
La progresiva desaparición de los anfibios en hábitats protegidos como los de Costa Rica ha asombrado a los biólogos expertos en conservación desde 1990, cuando se detectó el problema por primera vez.
Al menos 110 especies de ranas arlequín de brillantes colores vivían cerca de los arroyos en áreas tropicales de América Central y del Sur, pero dos tercios desaparecieron en las dos últimas décadas del pasado siglo.
En los bosques de Costa Rica, por ejemplo, la rana arlequín de Monteverde desapareció a finales de los años 80, al igual que ocurrió con el sapo dorado, cuya extinción en esa área “fue la primera señal de la amenaza que se cernía sobre la supervivencia de esas especies”.
Aunque la relación entre el cambio climático y la desaparición de algunas especies ya había sido planteado, el nuevo estudio aporta una prueba convincente y una teoría de cómo funciona.
El análisis explica que la subida de las temperaturas de la tierra aumenta la nubosidad en las montañas tropicales, lo que tiene como consecuencia días más frescos y noches más cálidas, condiciones que favorecen el desarrollo del hongo “chytrid”, responsable de la enfermedad mortal que afecta a los anfibios.
El hongo, que crece y se reproduce mejor a temperaturas que oscilan entre los 17 y los 25 grados centígrados, resulta más letal para las ranas en las altiplanicies con temperaturas más frescas o durante el invierno.
Las temperaturas extremas, tanto altas como bajas, pueden disminuir los efectos del hongo, pero el calentamiento del planeta, que modera esas fuertes oscilaciones, activa su capacidad mortífera para los anfibios de esas latitudes, según la investigación, en la que han colaborado científicos de nueve países latinoamericanos.
El estudio coincide con un momento de especial preocupación en el mundo científico por el futuro de los anfibios.
Datos recabados en 2004 revelan que casi un tercio de las aproximadamente seis mil especies de rana, sapos y salamandras existentes en el mundo están en peligro de extinción, una cifra mucho mayor que en cualquier otro grupo de animales.
“La buena noticia, si es que podemos llamarla así, es que estos descubrimientos abrirán vías de investigación que pueden aportarnos los medios para lograr que los anfibios sobrevivan”, dijo Bruce Young, un zoólogo que participó en el estudio.
Los responsables de la investigación advierten de que el mensaje de alerta trasciende a los anfibios, ya que el calentamiento del planeta y la aparición de enfermedades contagiosas que trae consigo son una amenaza real e inmediata para la toda biodiversidad y un reto para la humanidad. Y ya de paso, recuerdan que la reducción de emisiones de efecto invernadero podría limitar el número de especies en peligro de extinción.
Y recuerdan que la reducción de emisiones de efecto invernadero podría limitar el número de especies en peligro de extinción.

Australia venderá energía nuclear a China
Estados Unidos apoyó que Australia venda energía nuclear a China, durante la apertura en Sydney de una reunión sobre el cambio climático en la que también participan Japón, India y Corea del Sur.
El secretario estadunidense de Energía, Sam Bodman, condicionó su apoyo a que la transacción sea segura para evitar que el poder nuclear acabe en manos de “los terroristas”.
Bodman defendió el plan australiano al decir que se espera un aumento del 50 por ciento de la demanda mundial de electricidad en las próximas dos décadas, cantidad que se podrá satisfacer si se cuenta con la energía nuclear.
China es el segundo mayor consumidor de energía del mundo y prevé un fuerte incremento anual en su producción nuclear hasta 2020.
Para ese fin, las autoridades chinas negocian el suministro de uranio con Australia, que posee el 40 por ciento de las reservas de ese elemento químico radiactivo en todo el mundo.

Las plantas producen gases invernadero
Las plantas, consideradas hasta ahora como “pozos” capaces de absorber parte del gas de efecto invernadero, contribuyen al calentamiento global del planeta, afirma un estudio realizado por investigadores alemanes
La investigación publicada en la revista Nature señala que por el momento se sabía que el metano, uno de los seis gases de efecto invernadero, era emitido a la atmósfera por microorganismos que viven en medios húmedos, como los pantanos o los arrozales.
“Pero esta investigación señala que las plantas también emiten metano”, indicó Frank Keppler, del Instituto Max Planck de Heidelberg.
En el estudio señala que se estima que la vegetación mundial emite entre 62 y 236 millones de toneladas de metano por año, y que la hojas muertas exhalan entre uno y siete millones de toneladas. “En total, esto equivaldría a entre el 10 por ciento y el 30 por ciento de las emisiones anuales de metano”, sostuvo.
“Nos vemos confrontados a la posibilidad de que los nuevos bosques cooperan en el efecto invernadero emitiendo metano, en lugar de atenuarlo absorbiendo el CO2”, explica el especialista neozelandés David Lowe, comentando el estudio publicado por Nature. (AFP)

 
 
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