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Ex integrante de la generación del Crack, el escritor Ricardo Chávez Castañeda escribió una novela, El fin de la pornografía, en la que habla del sentido social y cultural del órgano sexual masculino, a partir de un personaje que una mañana se despierta y se da cuenta que ha perdido su pene.
En entrevista con Crónica, el también autor del libro La conspiración idiota dice que con el desarrollo de esta novela se dio cuenta que, lamentablemente, “toda nuestra identidad masculina está basada en el órgano sexual, los hombres caminamos y pensamos con el pene”.
Antes de abrir los ojos, todavía sin despertar a la conciencia que cada mañana lo devuelve a un nombre y con éste a la historia entera de una vida, un hombre se contempla castrado. Lanza un grito de dolor y expresa un profundo miedo. Se mira al espejo y ve un cuerpo nuevo, mutilado.
Así comienza la novela de Ricardo Chávez que, acompañada de toda una revisión histórica y hasta filosófica sobre los hombres sin miembro, maneja un lenguaje doloroso, que hace ver a este hombre solo contra el mundo porque su pene no está con él.
“Me hubiera gustado vivir en un mundo donde esta novela no tuviera que ser escrita, donde el personaje no tuviera tantas similitudes con nosotros, por eso el tono trágico y con todas las connotaciones significativas y simbólicas que tiene esta verdad: la identidad masculina depende de su órgano sexual”.
Cuando se le ocurrió la novela, cuenta Chávez Castañeda, el personaje también era un hombre que había perdido su miembro, pero la historia hablaba de cómo éste se empieza a adaptar a dicha pérdida, y sobre cómo el mundo se acomoda a verlo sin pene.
Pero el autor se dio cuenta que no estaba siendo honesto consigo mismo y que estaba escribiendo en base a un ideal: “No podía escribir la novela si no aceptaba antes que estaba pensando en un ideal, y así nació El fin de la pornografía, que muestra toda la tragedia que puede encerrar el hecho de que un hombre pierda su órgano sexual, y que los hombres no pensamos con la cabeza sino con el pene”.
Chávez Castañeda tuvo que aceptar, por otra parte, que él mismo representaba al protagonista de su novela, de ahí que el proceso de escritura haya sido “tan doloroso”.
Hay un momento en la novela en que el personaje asegura que por haber perdido el pene se salió de muchas historias que le permitirían entenderse, entonces comienza a buscarse una genealogía y habla de eunucos y de los castrati, hombres a los que les quitaban el pene o los testículos por diversas razones culturales.
“De ahí que en la novela haya varias reflexiones sociales y culturales sobre el pene. Sabía que sería una novela ensayística, de muchas ideas en torno al dolor, la pérdida, la plasticidad humana y las auras semánticas que rodean a esta esponja que es el pene”.
Decía el escritor argentino Julio Cortázar que había ciertos cuentos que se escribían como si te arrancaras alimañas, y con ese espíritu escribió Ricardo Chávez Castañeda El fin de la pornografía.
“Creo que la novela se puede convertir en una especie de viaje iniciático hacia el dolor, pero sin sufrirlo, y así como los escritores romantizamos y solemos decir que escribimos con el alma, con el corazón o con sangre, diría que esta novela va en sentido contrario y que fue escrita sin el pene”.
El autor, quien también ha escrito los libros La generación de los enterradores I y II, cree que su novela “será incómoda”, sobre todo si pensamos que “el mercado editorial mexicano está dominado, principalmente, por escritores hombres”. |