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El Foro Social Mundial (FSM), iniciado ayer en la capital venezolana, ha demostrado que el movimiento antiglobalización está lleno de contradicciones y carece de independencia financiera.
El foro, que buscaría ser un “espacio plural y diverso, no religioso, no gubernamental y no partidista, destinado a debatir alternativas al modelo de dominación del imperialismo neoliberal, destructor y militarizado”, no ha sido tal.
La marcha inaugural “anti-guerra”, estuvo marcada por la presencia de la estadunidense Cindy Sheehan, madre de un soldado muerto en Irak, ocupó el martes una avenida de acceso al Fuerte Tiuna, utilizada usualmente para los desfiles militares, además, de los sitios que ocupa el foro es una universidad dirigida por el ejército.
A eso se suma, la convocatoria que no ha tenido el efecto esperado. Organizadores del FSM confirmaron un descenso en el número de participantes, de 150 mil a unos 100 mil.
Además, los fondos para esta manifestación no gubernamental y antimilitarista, procedieron de al menos ocho ministerios venezolanos: Justicia, Educación Turismo, así como el Comando Unificado de las Fuerzas Armadas y la policía de Caracas. |