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Todo mundo, periodista o no, tiene derecho a simpatizar con algún partido político o con el candidato de su predilección. Eso no está a discusión.
Lo que no puede aceptarse es que alguien que se jacta de ser periodista, que presume de una carrera profesional limpia e intachable, acuse calumnias calumniando.
Es el caso de Federico Arreola, articulista del diario Milenio y empleado del candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador.
Arreola se lanza a la yugular de nuestro compañero José Carreño Carlón, y entra en cólera porque se tomó el atrevimiento de citar en uno de sus artículos una nota de Reforma y hacer comentarios sobre la reunión que tuvo su patrón López Obrador con directivos del grupo empresarial Prisa de España, propietario del diario El País.
Lo que sucede es que como López, Arreola tiene la piel muy sensible y no soportan la crítica, menos si se da en el único diario de México que cotidianamente ha publicado el cúmulo de irregularidades y abusos que cometió el político tabasqueño en su paso por el gobierno de la ciudad.
Con el servilismo que lo ha caracterizado a lo largo de su vida profesional —como lo recordó Crónica la semana pasada en una recopilación de sus abundantes contradicciones y cambios de opinión— Arreola sale a dar la cara por su jefe.
Lo defiende, se desgarra las vestiduras y asume una posición de vocero oficioso. Lo hizo desde su posición de directivo en Milenio en su espacio en ese diario y lo sigue haciendo.
Desde ahí, Federico Arreola se ha convertido en la prueba más fiel del periodista militante. No es objetivo ni imparcial en sus comentarios.
Y no lo puede ser por obvias razones: Arreola es empleado de López y su trabajo ahora como articulista es hablar bien del jefe para quedar bien.
De eso ya tiene mucha experiencia. Si lo hizo con Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y Vicente Fox sin que ninguno de ellos fuera su jefe real, pues ahora con mayor razón lo hace con López, a quien ya lo sueña durmiendo en Palacio Nacional.
A Federico Arreola le está pasando lo mismo que al fracasado equipo de Francisco Labastida en el año 2000: ya se siente despachando en Los Pinos. Por eso la soberbia, arrogancia y prepotencia que los dibuja en su justa realidad.
Están borrachos de poder. Del poder que todavía no consiguen pero que ya acarician y apapachan para el ajuste de cuentas.
López y Arreola deben aprender a digerir la crítica. Y como todos, también tienen derecho a la réplica para defenderse.
Pero deben hacerlo con verdad. No con calumnias ni ofensas.
Porque si Arreola se dice limpio y profesional en su periodismo (militante) está obligado a demostrar, con pruebas, que quienes trabajamos en Crónica recurrimos al espionaje, la calumnia, la mentira y “a inventar tonterías”.
En la entrevista que le pidió a Joaquín López-Dóriga en Radio Fórmula, Arreola dice entender que el e-mail de Liébano Sáenz fue alterado. No dice por quién.
¿Acaso Arreola conoce el texto original del escrito del ex secretario particular de Ernesto Zedillo?
Si no lo conoce y lo dijo a la ligera, entonces Arreola está calumniando, mintiendo e inventando tonterías.
¿Federico Arreola tiene pruebas de que en Crónica practicamos el espionaje?
Si cuenta con ellas que lo demuestre. De lo contrario, el empleado de López se convierte (en sus propias palabras) en un vulgar calumniador.
Porque Federico Arreola difama y ofende a todo un equipo de periodistas serios que labora en Crónica al acusar a este diario de robarse documentos.
No señor Arreola, no se equivoque. Cualquiera de mis compañeros le puede dar a usted clases de periodismo y de ética. Ellos refuerzan y reafirman todos los días su vocación de periodistas buscando la noticia, luchando por la nota, ganando información.
Con qué autoridad moral un periodista militante, como usted, puede erigirse en calificador del buen o mal periodismo, si lo que escribe y lo que dice lo colocan sólo como un vulgar calumniador.
MINUCIAS. El mes pasado, el ex priista Humberto Mayans se casó con Silvia López Hernández, ex directora de Finanzas del Congreso de Tabasco, a quien le autorizaron un bono de 600 mil pesos de gratificación hace unos 20 días por los dos años y 25 días que estuvo en ese cargo. Su hermana, Rosalinda López, es diputada de esa legislatura y es la jefa de un grupo conocido como Los Rosalindos y también a la postre hermana de Adán López Hernández, coordinador regional de las Redes Ciudadanas de Andrés Manuel López Obrador y que fuera coordinador de giras del actual gobernador de Tabasco, Manuel Andrade, en el año 2000. El padre de los López, es Payambe López Falconi, notario público que elaboró el protocolo para la fundación del Frente Democrático Nacional en Tabasco y del PRD en la entidad. Notario público de cabecera de Andrés Manuel López Obrador… Dicen que la senadora Georgina Trujillo va por buen camino rumbo a la candidatura del PRI para el gobierno de Tabasco. El enfrentamiento de Andrés Granier, ex alcalde de Centro, del senador Oscar Cantón contra Florizel Medina y los errores para integrar su equipo de trabajo no los dejan crecer. Trujillo declaró ayer que no declinará a favor de nadie y que va seguir hasta el final de la contienda. Oscar Cantón endureció su discurso contra el gobernador el fin de semana pasado, pero no avanza…
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