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La curiosidad y admiración que siente Ignacio Padilla por Satanás, y el misticismo que éste encierra, lo llevó a realizar un ensayo y ver la relación de este ser con la literatura, sobre todo con uno de los escritores a los que él admira: Miguel de Cervantes y sus obras El Quijote de la Mancha y las Novelas ejemplares.
Su interés hacia esa figura maligna ha sido de toda la vida. Asegura este miembro destacado del Crack, corriente que comanda Jorge Volpi, que: “Lo traigo de siempre y además ha coincidido que es una obsesión que tenemos mis amigos escritores, lo que se ha alimentado mutuamente”.
El autor de El diablo y Cervantes (FCE) comenta que hemos sido educados en la sociedad mexicana con determinados valores: “inevitablemente desde niños nos formamos con conceptos del mal, el infierno, el diablo; esto es parte de nuestra educación sentimental y cultural”, dijo en entrevista con Crónica, el escritor.
Con fundamento en sus conocimientos sobre la literatura española, Padilla asegura que si el diablo tuviera nacionalidad sería español. Lejos de hacerlo en tono despectivo, lo hace basado en la obra de varios escritores ibéricos que hacen referencia a esta imagen del mal en sus obras.
Nacho explica por qué el autor de El Quijote fue el escogido en esa larga lista para realizar este ensayo que publica el Fondo de Cultura Económica: “no es que sea un experto en la obra de Cervantes. Yo quería encontrar a un autor como pretexto para comenzar a pensar en la literatura desde la perspectiva diabólica”.
Agrega: “soy un escritor que escribe en español, y pensé que lo mejor que podía hacer era buscar a un autor emblemático de la lengua en la que escribo y fundarme en la obra maestra de este escritor. Aunque más bien fue un pretexto para entenderme mejor, entender mejor mi lengua y mi tradición literaria a la que pertenezco”, expresó sereno mientras se fumaba un cigarrillo.
Las costumbres, el gusto y la formación literaria de Padilla dieron como resultado El diablo y Cervantes: “una de las líneas que toma este ensayo es hacer una crítica del cervantismo y de la tendencia tan preponderante que sataniza a Cervantes y al Quijote de la Mancha, o por el contrario, que los convierte en santos, en intachables beatos del erasmísmo”.
Y después de realizar este trabajo de investigación y recapacitación, Nacho Padilla llegó a la conclusión de que ambos son diabólicos, tanto el autor como el personaje.
Aunque “no son ni una cosa ni otra: Cervantes era un hombre muy confundido, muy frustrado, pero también con arranques de caridad, de entrega que lo convertían en un ser humano contradictorio, real y palpable; lo mismo sucedió con Don Quijote de la Mancha, que no es ningún santo, ningún idealista. Es un personaje muy violento, frustrado, un poco confundido al igual que Cervantes y eso es lo que los hace grandes”.
Basado en la obra del autor español, Nacho hace referencia a varios tipos de demonios: “se le ve como mediador, como producto de la maldad humana y el enviado por la figura literaria. Los tres me parecen muy interesantes”.
El autor comparte la opinión de Jorge Cuesta en el libro El diablo en la poesía. Por eso, Nacho asegura que Satanás y el arte siempre van de la mano. “Cuesta asegura que no hay obra de arte sin la intervención de Satanás, y puede ser, pero tampoco puede haber Satanás sin la intervención de la obra de arte porque son una misma cosa y un elemento faústico en toda creación artística”.
Por lo demás, “la presencia del Satanás en el arte es porque cualquier artista quiere tomar el lugar de Dios, nunca lo consigue, pero construye en su caída obras de arte. Al igual que Satanás, él quiso ser como Dios: el querer haber sido bello y el caer por haber querido ser como el Creador, que también es la historia de Prometeo”, esto es lo mismo que pasa con el artista, asegura.
Este ensayo de El diablo y Cervantes habla de la presencia de este ser en la literatura universal: “en un sentido más lírico, cuando hablo del diablo en la literatura universal, los grandes arquetipos de personajes como el Pícaro, la Celestina, Don Juan, Fausto y el Quijote, son cinco arquetipos fundamentales pero hay más. Son básicamente españoles y de esos, cuatro o tres son evidentemente diabólicos, porque están directamente vinculados con Satanás: El pícaro, Celestina y Don Juan. A través de mi trabajo ensayistico quiero pensar que también el Quijote es personaje íntimamente satánico y muy español”.
Este personaje que muchos lo consideran héroe es más maligno de lo que aparenta. Según Padilla “es bastante sencillo de descifrar, el Quijote es una novela carnavalesca, es una novela de máscaras, del mundo del revés que miente con la verdad y dice la verdad mintiendo, es un mundo de lo grotesco”. |