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La Pasión Viviente más popular en México, que se celebra cada Semana Santa en Iztapalapa, añadirá por primera vez en 163 años la Resurrección de Jesús de Nazaret a su tradicional puesta en escena.
A petición del comité organizador, la administración local aumentó el presupuesto hasta los 1.2 millones de dólares para prolongar una jornada más la escenificación y mostrar la resurrección de Cristo.
La representación se centraba hasta ahora en la entrada de Cristo a Jerusalén, su detención, juicio y posterior crucifixión, al seguir un guión fijo en el que sólo cambiaban los actuantes.
Sin embargo, a partir de este año se prolonga, con lo que esta edición demandará un esfuerzo extra al joven Christian Ramsés Reyes, elegido para encarnar a Cristo.
A la ya de por sí exigente prueba que implica el Vía Crucis cargado con una cruz de 95 kilos, se unirá ahora una nueva jornada de representación, que el actor espera superar “con fe y la ayuda de Dios”.
Reyes se ha preparado para el papel “física y espiritualmente”, mediante el ejercicio y el contacto con las autoridades eclesiásticas en los últimos meses.
Como en cada edición, la juventud predomina entre el cuadro principal de actores, ya que con excepción de algunos veteranos, la mayoría de ellos no supera los 24 años.
La Semana Santa de Iztapalapa se celebra desde 1843. La tradición comenzó diez años después de la desaparición de forma milagrosa, según los vecinos, de un brote de “colera morbus” en la comunidad.
Desde entonces, cada primavera son más de dos millones de personas las que acuden a contemplar en el Cerro de la Estrella de Iztapalapa la representación de los últimos días de la vida de Cristo.
La afluencia de visitantes es especialmente notable el Viernes Santo, cuando se representa la Pasión.
La Semana Santa de Iztapalapa arrojará un beneficio económico a la zona próximo a los cuatro millones de pesos, según Ricardo Evia, funcionario de la administración local.
Los responsables municipales han expedido un total de mil 800 permisos de comercio para esta edición, para controlar que la venta de bienes y servicios no entorpezca la celebración religiosa.
Casi mil 800 policías velarán por la seguridad y prestarán apoyo vial, mientras que 15 ambulancias y 190 efectivos médicos complementarán las medidas de seguridad.
Otra de las novedades de este año, también en aras de la seguridad, es la sustitución de las tres cruces que se emplean por tres nuevas piezas de acero recubierto de madera.
La meteorología, según los locales, tampoco suele acompañar el día de mayor afluencia de público, ya que es frecuente que el cielo se encapote y descargue lluvia durante la representación de la crucifixión de Cristo. |