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La actriz Alida Valli, que destacó en filmes como Novecento y Edipo Rey, de los cineastas Bernardo Bertolucci y Pier Paolo Pasolini respectivamente, falleció a los 85 años en la ciudad de Roma, Italia. Su nombre real fue Alida María Altenburger y nació en Polonia en 1921.
Llegó a ser considerada como un auténtico símbolo del cine italiano, incursionando en el séptimo arte a la edad de trece años con Il cappello a tre punte, de 1934, tras lo que siguió su carrera con I due sergenti, en 1936.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial llegó a Hollywood en 1947, donde trabajó con el “Amo del suspenso”, Alfred Hitchcock, en El proceso Paradine, alcanzando la fama mundial con El tercer hombre, de Carol Reed, en 1949.
La suma de su admirable belleza y encantadora sonrisa, aunada a sus reconocidos papeles románticos, la convirtieron en la mujer más deseada por los italianos en la década de los cuarenta. En 1954 comenzó a trabajar en teatro, a la vez que tuvo la oportunidad de colaborar con el maestro cineasta Luchino Visconti, en la película Senso.
En 1982 recibió la presea David de Donatello reconocimiento máximo del cine italiano, en la categoría de Mejor Actriz por La caduta degli angeli ribelli. En 1991 acogió el mismo galardón, pero esta vez como un reconocimiento a su filmografía, mientras que en 1997 obtuvo el León de Oro por contribuir al éxito de la cinematografía italiana a nivel mundial
Tras conocer la noticia de su muerte, el alcalde de Roma, Walter Veltroni, aseguró que con ella ha partido “uno de los rostros más significativos e intensos ” de la pantalla. El presidente Carlo Azeglio Ciampi envió un mensaje de condolencia a la familia de la actriz, argumentando que “la desaparición de Alida Valli es una gran pérdida para el cine, el teatro y la cultura italiana”. Descanse en paz. |