
|
|
|
|
|
No tiene muchas probabilidades de superar el gran apoyo electoral que suma el presidente Álvaro Uribe, pero su apuesta es por que la izquierda progresista gane terreno. Carlos Gaviria tiene un principal objetivo: suplantar el lugar del tradicional Partido Liberal.
Su discurso se dedica a promover políticas sociales y el diálogo como clave para la paz, y aunque llegó a la política apenas hace cuatro años como senador, Gaviria no era una figura desconocida pues en los años noventa como magistrado de la Corte Constitucional, logró fallos a favor de la dosis personal de droga, los derechos de los homosexuales y la eutanasia.
Gaviria es entonces un libre pensador y anti-prohibicionista en el seno de una sociedad tradicionalista y católica como la colombiana, que a sus 69 años y con su figura bonachona de Santa Clos, como él mismo se retrata, logró congregar a la izquierda y sumar apoyos de otros sectores que se oponen a la continuidad de la derecha.
En los últimos tres meses, llenó las plazas de las mayores ciudades colombianas y multiplicó su apoyo en las encuestas. Simplemente, en marzo apenas sumaba un 7 por ciento a su favor, mientras que el domingo pasado el más reciente sondeo lo ubicaba en 23 por ciento de la preferencia electoral.
Este crecimiento, le permite soñar con una segunda vuelta. De conseguirlo sería la primera vez que la izquierda logra llegar a un balotaje, desde que Colombia adoptó ese sistema en 1991.
Duras pruebas. Hijo de un periodista que se suicidó cuando él apenas había cumplido cuatro años, fue criado por su madre y sus abuelos, en medio de un ambiente de ideas liberales, y educado por jesuitas.
De allí, asegura, le vienen sus cuestionamientos a los “sectarismos, fundamentalismos e inequidades” que asegura pululan en Colombia.
Ferviente lector de poemas y amante del tango, que cita en sus discursos, dice que su sueño es hacer realidad el propósito de Constitución de 1991 y que Colombia sea “un estado social de derecho con educación y medicina accesibles para todos”.
Profesor universitario durante varias décadas, tuvo entre sus alumnos al actual presidente a quien ahora acusa de encabezar un régimen “autoritario” y de haber cedido la soberanía del país a Estados Unidos.
Uribe “obtuvo algunos logros (en seguridad) pero a costos insostenibles para la soberanía nacional, para el Estado de Derecho, para los Derechos Humanos y para el presupuesto”.
Agrega que la persistencia del conflicto armado muestra que el “modelo de seguridad democrática es insuficiente para resolverlo y que es necesario modificar substancialmente su estrategia y complementarla con un proceso de negociación”. |