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Tuvimos la singular oportunidad de participar en una especie de mesa redonda, donde José Muñoz, presidente y director general de Nissan Mexicana, platicó con un puñado de periodistas sobre el futuro automotriz, y fue tan intenso en el tema de autos eléctricos que hasta nos convenció que dejará de ser un tema de relaciones públicas e imagen corporativa para transformarse en un asunto de negocios y mercadotecnia.
Resulta que los elementos empiezan a juntarse para que a mediados del segundo semestre del 2011 circulen por las calles de la ciudad de México, de principio, 500 modelos Leaf de Nissan y se tenga la infraestructura necesaria para abastecerlos de energía eléctrica. Ya no hablamos de prototipos, sino de producción en serie. Cuatro plantas en el mundo estarán ensamblando autos eléctricos y los primeros arribarán de Japón.
La semana pasada José Muñoz, en representación de Nissan, firmó un acuerdo con el Gobierno del Distrito Federal que será el inicio de una política nueva hacia los vehículos, porque el auto eléctrico cambiará modos de pensar. Por ejemplo, ya no se justificarán los verificentros, pero habrá necesidad de una empresa que haga las estaciones de servicio en centros comerciales y de oficinas, para que el propietario de un Leaf cargue baterías de ion-litio para retornar a casa.
El modelo de Nissan acabó con tres problemas fundamentales que tenían los anteriores modelos. Primero, el tamaño y peso de las baterías, que en sus primeros tiempos ocupaban casi la mitad del espacio interior del auto. Ahora son pequeñas, como una pantalla de computadora de 30 centímetros cuadrados. El segundo era la independencia, pues había que cargar esas baterías cada 50 kilómetros; hoy duran mínimo 160 kilómetros o cien millas, aun utilizando luces, radio y otros aparatos para el disfrute de pasajeros y conductor.
El tercero, las estaciones de servicio. Se creía que sólo podía abastecerse durante la noche, porque requería hasta 12 horas de estar enchufado a la red eléctrica antes de usarse. Hoy, pueden con toda facilidad cambiar la batería de ion-litio por otra, como si fuera una llanta de refacción adicional u optar por cargas rápidas en cualquier centro comercial.
Este negocio está a punto de nacer y pocos serán los elegidos. Por ejemplo, se requiere de una empresa que tenga la concesión de la Comisión Federal de Electricidad para que proporcione los sitios para carga y recarga de baterías, prácticamente en toda la ciudad, y después al resto del país. En Los Ángeles, California, hay enchufes a la altura de piso y en lugares especiales para que los autos eléctricos carguen sus baterías, al precio de dos dólares, es decir, 28 pesos por un recorrido de 160 kilómetros; pues no suena nada mal.
La firma del convenio entre Nissan y el GDF reconoce que la firma japonesa no será la única en el mercado, pero sí tendrá el liderazgo. "La apuesta es grande y México será el primer país de América Latina que tenga autos eléctricos. Por cierto, no acondicionamos ningún auto de combustión a gasolina para hacerlo eléctrico. El Leaf se hizo sobre una plataforma para ser eléctrico desde su nacimiento y eso es una gran ventaja", nos comentó José Muñoz.
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