
|
|
Ayer el jefe delegacional en Gustavo A. Madero, Víctor Hugo Lobo, tuvo que tragar camote y aguantar la andanada de reclamos de los vecinos de las colonias afectadas por la tromba que cayó el pasado viernes y de la que no se han podido reponer.
Las quejas fueron en todos los niveles, al grado de que el propio Lobo terminó aullando y recriminando a los residentes de que no politizaran el tema, cuando lo único que pedían era que cumpliera con su trabajo y por el que le pagan los habitantes.
En diversos comunicados, tanto el gobierno central como la propia demarcación resaltan las diversas acciones que, según ellos, se han realizado a favor de la comunidad; pero al recorrer las calles de las colonias Palmatitla, Cuautepec y Zona Escolar, entre otras, uno se da cuenta de que la realidad es completamente opuesta a como la pintan.
Nadie ha recibido ayuda que dicen brindar y mucho menos, tienen la certeza de que la van a recibir, por lo que ellos mismos se han organizado para limpiar casas, calles y escuelas con tal de regresar a la normalidad lo más pronto posible.
Lo mismo sucede con el jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard Casaubon, quien lo más cerca que estuvo de la zona de desastre fue la sede delegacional de Gustavo A. Madero, donde el pasado lunes ofreció una conferencia de prensa, en cuyo comunicado oficial dijeron que antes del encuentro con los reporteros recorrió la zona afectada.
Pero quién sabe a qué hora, porque nadie lo vio.
Lo más seguro es que toda esta gente sufra lo mismo que los vecinos de la colonia Acueducto de Guadalupe, de la delegación Gustavo A. Madero: el olvido.
La tromba del pasado 9 de septiembre provocó que se desbordara el río Tlalnepantla, que el sistema de drenaje no funcionara y que sus viviendas quedaran anegadas, al tiempo que decenas de autos terminaron apilados.
En aquella ocasión, las autoridades capitalinas les prometieron una ayuda económica de 40 mil pesos por vivienda dañada. Es la fecha que siguen esperando el mentado dinero. Y como dijera don Teofilito, se quedarán esperándolo.
BOCHORNOSO. Ya comentábamos con anterioridad que las tribus perredistas en las delegaciones traen una lucha canibalesca, en la que se están deshaciendo de los equipos de trabajo de las anteriores administraciones.
Lo mismo pasa en la delegación Magdalena Contreras, donde el actual delegado, Eduardo Hernández Rojas, hizo una limpia total de todo lo que oliera a Héctor Guijosa, hoy asambleísta.
Incluso, dicen, ayer mandó a su hermana Emilia Hernández Rojas a la Asamblea Legislativa para hacerle un tremendo show en plena sesión, del que el diputado perredista se dio cuenta a tiempo y literalmente salió huyendo para no regresar más al recinto de Donceles y Allende.
Quienes la vieron, nos comentan que la señora Emilia Hernández iba dispuesta a todo, pues asegura que le debe dos años de pensión alimenticia de su hijo, por lo que le colocó en su curul sendos carteles demandándole el cumplimiento de sus responsabilidad, lo que generó la burla de varios compañeros de bancada y hasta de las demás fracciones parlamentarias.
Pero esto no es todo, la mujer amenaza con regresar al recinto legislativo para cobrar lo que le debe, por lo que nuestro “ejemplar” legislador deberá resolver su problemita si no quiere volver a pasar un hecho bochornoso como el de ayer, en el que hasta dio pena ajena.
joelruiz71@yahoo.com.mx |