Presidente: Jorge Kahwagi Gastine / Vicepresidente: Jorge Kahwagi Macari / Director Gral.: Guillermo Ortega Ruiz / Gerente general: Lic. Rafael García Garza

Sábado 21 de Nov., 2009

Búsqueda
Avanzada
 | 
 | 
 | 
 | 
 | 
 | 
 | 
 | 
 | 

Opinión de
Tras banderas(Sergio J. González Muñoz | )

Alma de Jaguar (II)

Sergio J. González Muñoz | Opinión
Miércoles 4 de Nov., 2009 | Hora de modificación: 01:33

Culpo del estado actual de Villa…

a los gobiernos que no han tenido compasión

con los desheredados…

Felipe Ángeles


La invasión a Columbus, Nuevo México, en marzo de 1916 sigue siendo la única en la historia estadunidense. Como bien lo refieren Krauze y Taibo, existen muchas versiones para explicar la razón subyacente de la incursión villista. Hay las que alegan razones de alta política internacional (maquinación alemana para generar un conflicto bélico entre nuestro país y el vecino del norte), al igual que aquellas que afirman que se trató de una venganza personal de Arango contra un armero de esa localidad que no le quiso condonar ciertas deudas por armas y municiones.

Lo importante no es la motivación, sino la doble consecuencia. No sólo la nación agredida responde con la famosa expedición punitiva, encabezada por el General Pershing, sino que el mismísimo Carranza despliega tropas en su búsqueda. Ambos fracasan. Enfrentar (o mejor dicho, perseguir) a Villa en esa zona del país, de la que se sabe hasta los recovecos, fue estrepitosamente infructuosa. En tres meses de búsqueda no lograron nada. El guerrero, la mayor parte de ese tiempo, estuvo herido y en recuperación en la cueva del Coscomate en la Sierra de Santa Ana, Chihuahua. Cuando los federales llegaron a la cueva, guiados por cierto por el célebre Dr. Atl, designado directamente por Carranza, buscando el sepulcro supuesto de Villa, sólo encontraron rastros de una fogata y algunos vendajes.

Muerto Carranza (1919) y con los sonorenses en el poder, a quienes Villa respetaba porque eran quienes lo habían aprovisionado originalmente, se les rinde en 1920. A los últimos 759 villistas restantes (según Krauze) se les paga un año de haberes y al líder se le premia con la Hacienda de Canutillo, a donde se retira a cumplir la promesa o sueño que alguna vez compartió con Reed: “a cultivar maíz y criar ganado hasta que me muera entre mis compañeros…”.

Con las garantías que le ofrece y le da el presidente De la Huerta, se confía y empieza a salir de Canutillo, si bien aún escoltado. Es uno de esos viajes, en julio de 1923, se dirige a Parral, Chihuahua, a dictar su testamento y/o a bautizar a uno de sus chamaquitos.

Cuando baja la guardia lo encuentra la muerte. Un grupo de forajidos apertrechados en una casa de esa ciudad lo espera para asesinarlo a balazos desde las ventanas. Al volante, el guerrero no percibe el peligro ni advierte que a pesar de ser temprano (alrededor de las ocho de la mañana) y entre semana no hay el movimiento de siempre.

Al verlo tomar la Avenida Juárez en el auto marca Dodge, un cómplice se quita el sombrero avisándole con el gesto a los complotistas que la víctima se acerca y que inclusive va manejando (según Taibo). Se trató de un fusilamiento terrible. Fueron decenas o cientos de tiros, según la fuente que se consulte. Uno de los asesinos se acercó a unos pasos del cuerpo inerte de Villa y se cercioró de que contara con el tiro de gracia. Taibo en particular cuenta que los villanos se alejaron a caballo sin prisas y que inclusive, entre risas, alguno le dijo a otro: “¿De qué te apuras? ¿Quién va a venir por nosotros?”. Lo que anuncia un diseño premeditado, efectivamente, pero también apoyos de alguna autoridad, ayuda de alguien de “arriba”. Tan es así, siempre según Taibo, que las investigaciones tardaron en empezar y más en terminar.

La epopeya villista se mantiene vigente. La opresión promueve la rebelión. La represión desata la revolución. ¿Forajido o líder social? ¿Guerrillero o general victorioso? El propio John Reed alguna vez dijo que Villa era la Revolución. Se refería a que el duranguense encarnó la indignación de los desposeídos, la voz de los sin voz. Enfrentó al poder, pero sin aspirar a ejercerlo. Solo quería “parejez”, como alguna vez escuché decir al gran Maquío en campaña.

Para mayor agravio, algunos años después (tres o cuatro, dependiendo del historiador) de sepultado el Centauro, alguien profanó la tumba y se robó la cabeza del caudillo. Seguro que si se trataba de estudiar el cerebro de Villa no les sirvió de nada. La respuesta estaba en el corazón, que, citando a Oskar Lafontaine, late a la izquierda.


sergioj@gonzalezmunoz.com

 
 
Comentarios = 30
1 de 6 páginas
Mas recientes... Siguientes ...
-
Pedro -
-
30 -
30 -

Tu comentario

Normas de uso

- Esta es la opinión de los internautas, no de La Crónica de Hoy

- Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

- Una vez aceptado el comentario, se enviará un correo electrónico confirmando su publicación.

Nombre * Correo electrónico *
Acepto las normas de uso *
* Los datos marcados son obligatorios  
 
 
Recomienda Imprimir
0%
Promedio 0% (0 votos)
(Ctrl -)      AAA       (Ctrl +)
Compartir:
Lo último Lo más leído
Mas recientes...

Siguientes 5...
Mas recientes...

Siguientes 5...

El Boletín de Crónica es una publicación vía correo electrónico para mantener informado sobre las noticias más relevantes.


 


Enviar la nota por correo a:
TU nombre y correo@electrónico (* Datos obligatorios)
* De:
* Tu email:
Nombre y correo@electrónico de la persona a quien envias:
* Para:
* Su email:
Mensaje:  
 

 | 
 | 
 | 
 | 
 | 
 | 
 | 
 | 
 | 
Todos los derechos reservados ® La Crónica de Hoy

Powered by Web Comunicaciones