Escenario


"¡Ánimo juventud!" El despertar del espíritu adolescente mexicano

Entrevista. El cineasta Carlos Armella fue ovacionado en el Festival Internacional de Cine de Morelia por esta comedia que compite al Mejor Largometraje de Ficción

Cortesía

“Siempre decimos que el futuro es de los jóvenes, pero les heredamos un país que no es el que pidieron ni soñaron”: Carlos Armella

“Soñadores ordinarios”, fue una de las ideas centrales que buscó abordar el cineasta mexicano Carlos Armella para la realización de su segunda película de larga duración, ¡Ánimo juventud!, que estrenó este jueves en el marco de la edición 18 del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM); con la que compite este año por el Mejor Largometraje Mexicano.

“Todo empezó con un grafiti que vi en la pared que era una especie de declaración de amor y me cuestione acerca de quién lo había escrito y si la persona a quien iba dirigido lo habría leído. Eso me disparó la idea de un joven que hacía eso, que no tenía el valor de decirle este sentimiento a la persona que amaba así que lo pintarrajeaba y eso lo llevaba a meterse en problemas”, expresó el cineasta, en entrevista con Crónica Escenario.

Esa primera idea desembocó en el personaje de Martin, quien es un joven vándalo enamorado de una chica que ignora completamente su existencia. A este personaje se suman otros jóvenes como Daniel, un músico que se convirtió en taxista tras haber embarazado a su novia adolescente. Justo cuando el chico decide tomar las riendas de su vida como un adulto, ocurre uno de los peores días de su vida. 

También aparece Dulce, una chica bravucona de la secundaria, que lucha con la idea de percibirse a sí misma como una linda chica que merece ser amada y está lista para perder su virginidad. Además, está Pedro, un adolescente decepcionado de los adultos que tomó la decisión de dejar de hablar como una persona normal y crear su propio lenguaje.

Estos personajes convergen en una comedia mexicana sobre las dificultades de ser adolescente en un México como el de ahora: “Desde la premisa de quien escribe su amor en una pared, me parecía que tenía algo de lindo, pero al mismo tiempo, absurdo. Eso me dijo que este tenía que ser el tono porque había una especie de absurdo, de inocencia, inclusive, pero que seguro para la persona, fue algo intenso, dramático y muy apasionado”, expresó el cineasta.

“Quería que estos jóvenes, que por un lado son muy ordinarios, también fueran soñadores. Los identifico así porque son chavos que están abriendo sus alas queriendo volar, pero no saben cómo. Por eso se enfrentan a estos adultos que les quieren cortar las alas, pero lo importante es el espíritu joven que batalla por seguir siendo joven y rebelde. No se trata de verlos madurar y adaptarse a la vida adulta sino verlos entrar al mundo de los adultos, pero conservando su espíritu jovial”, añadió.

Estos cuatro personajes llenos de sueños, pasiones y deseos, pero con miedo a convertirse en adultos, se han ganado los aplausos de la audiencia con una historia muy carismática y entrañable: “Cada uno de ellos tiene un momento, aunque sea muy breve, de esta especie de realismo mágico alrededor de ellos. Estos pequeños elementos tenían que ver con definir a los personajes como soñadores”, dijo. 

Especialmente el personaje de Pedro tiene un peso simbólico en el filme por su capacidad de crear un idioma ajeno al de los mayores: “Si bien, quería que todos tuvieran un peso en el entramado del relato, si creo que es Pedro quien lleva el mensaje final de la cinta. Para esto me remití a mis sentimientos de adolescencia, de sentirme incomprendido, que nadie me entendía y demás. Pero traté de no verlo como algo ridículo sino como algo apasionado. En retrospectiva, como adulto vemos a los adolescentes y decimos ‘no los entiendo’, pareciera que hablan otro idioma’”, destacó el cineasta.

“Con Pedro yo quería mostrar que si hablan otro idioma, pero es muy parecido al nuestro. Si lo escuchas bien, quizás no entiendes todo, pero te da un entendimiento de lo que quiere decir. Y creo que ese es el juego de este personaje. Al inventar ese idioma que suena parecido, está exigiendo que los adultos lo escuchen. Él no atraviesa la barrera del lenguaje por completo y te exige como oyente que realmente lo escuchen si lo quieren entender. Si no, no lo van a poder hacer. Por eso, quienes acaban por entender a Pedro son los jóvenes, porque se detienen a escucharlo”, añadió.

También el personaje de Dulce tiene uno de los momentos más destacados en el filme, pues significa el crecimiento de las mujeres: “Es una cuestión del peso de la ausencia de su madre, pero también esa necesidad de querer ser amada, llenar ese vacío y descubrirse como mujer”, explicó Armella.

“Es casi un cliché lo que vemos pasar, pero tiene que ver con ese punto de ensoñación que tienen todos y que representan pasar de la realidad a adentrarnos un poco más en las mentes de cada uno”, añadió. 

La película ha comenzado su exhibición con la etiqueta de “coming of age” (mayoría de edad), sin embargo, para su director “es más un anti coming of age, son los jóvenes que van a crecer, pero van a conservar su título adolescente. Quizá por eso el título de la cinta también es ese, es una especie de oda a la juventud que creo que necesitamos actualmente en el país, para que los jóvenes no pierdan el espíritu rebelde, la irreverencia, la pasión y se sientan inspirados a seguir siendo jóvenes”, destacó. 

“Siempre decimos que el futuro es de los jóvenes, pero les heredamos un país que no es el que pidieron ni soñaron. Creo que parte de lo que quiero hablar en esta obra es eso. Y en el caso de mis personajes, no los dejo convertirse en esos adultos, sino que sigan siendo ellos mismos”, concluyó. 

¡Mira el avance de esta peculiar comedia! 

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