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Biden jura hoy con la promesa de derribar desde el día 1 la era Trump y “devolver a EU la decencia”

INVESTIDURA. Tras cuatro años de gobierno populista de Trump, que concluyó con once semanas trágicas y el asalto al Capitolio por parte de los seguidores del republicano, su rival demócrata se convertirá en el 46º presidente de la nación, ante un National Mall cerrado y militarizado, por temor a un nuevo ataque de la extrema derecha

Biden jura hoy con la promesa de derribar desde el día 1 la era Trump y “devolver a EU la decencia” | La Crónica de Hoy

Foto: EFE

Estados Unidos pasa hoy página a uno de sus episodios más oscuros de su historia: la de los cuatro años de Donald Trump como presidente. A partir del mediodía de hoy, miércoles, Joe Biden se convertirá en el 46º presidente, con una misión de extrema urgencia: sanar una nación con múltiples heridas, algunas de ellas graves, como las causadas por el resurgimiento de la tensión racial, la catástrofe humanitaria y sanitaria que está dejando la pandemia, o la grave recesión económica ocasionada por el confinamiento.

Pero quizá la herida más urgente a tratar sea cómo desactivar la terrible amenaza del terrorismo supremacista blanco, que si bien fracasó a la hora de revertir por la fuerza el resultado de las elecciones de noviembre -el asalto al Capitolio-, prometen mantener viva la ideología trumpista, aunque Trump como presidente ya sea historia.

Soldados arrestados la víspera.

La amenaza es tan cierta que las autoridades anunciaron ayer el arresto de dos militares de la Guardia Nacional, destinados a proteger a Biden durante la ceremonia de investidura, luego de descubrirse que tenían vínculos con milicias de extrema derecha y habían realizado comentarios o enviado mensajes de odio.

Al respecto, el  secretario de Defensa en funciones, Christopher C. Miller, dijo el sábado pasado que el FBI estaba ayudando al Pentágono en el complejo proceso para investigar las vinculaciones con movimiento de extrema derecha de los 25 mil soldados de la Guardia Nacional de varios estados que se desplegarán en Washington.

Investidura atípica.

Además del mayor despliegue de seguridad de la historia para una investidura presidencial, la de hoy será la primera a la que no podrá acceder el pueblo, debido, precisamente, a la pandemia y a la amenaza de otro ataque de la extrema derecha. Solo unos mil invitados podrán presenciar el discurso de Biden en persona desde la escalinata oeste del Capitolio, frente a los 200 mil que solían llenar la enorme explanada del National Mall.

Para representar a los estadunidenses que no podrán estar, los organizadores han dispuesto a lo largo de esa explanada 191 mil 500 banderas de diferentes tamaños y tipos, iluminadas por 56 pilares de luz que representan a los estados y territorios del país.

Entre los invitados ilustres estarán los jueces de la Corte Suprema, la mayoría de los congresistas y los expresidentes Barack Obama (2009-2017), George W. Bush (2001-2009) y Bill Clinton (1993-2001), junto a sus respectivas esposas, Michelle Obama, Laura Bush y Hillary Clinton.

El vicepresidente saliente, Mike Pence, asistirá también a la ceremonia, al contrario que Donald Trump, quien será el primer mandatario en 152 años que no asistirá a la investidura de su sucesor, y estará en Florida para cuando Biden jure su cargo.

Batería de medidas.

Desde su refugio en Florida y silenciado por las redes sociales el ya exmandatario asistirá impotente al desmantelamiento de su “America First”, causante de la profunda división interna y del hundimiento del prestigio de Estados Unidos en el mundo.

En sus primeras horas como presidente, Biden planea firmar una decena de órdenes ejecutivas urgentes, como prohibir los desahucios, lo que beneficiará a unos 25 millones de estadunidenses, o extender la moratoria a los pagos de los préstamos que deben unos 43 millones de estudiantes. Asimismo, se espera que entre hoy y mañana firme una orden ejecutiva para reintegrar a Estados Unidos, el segundo país más contaminante del planeta, en el Acuerdo de París y presionará a los legisladores para que aprueben un plan de estímulo económico de 1.9 billones de dólares, destinado a acelerar la distribución de las vacunas contra la covid-19 y paliar los efectos de la pandemia en la economía.

Ciudadanía para indocumentados.

Pero uno de los temas que más va a irritar al ciudadano Trump es el de la reforma migratoria, anotada por Biden en su agenda como asunto prioritario y que facilitará la regularización de unos once millones de indocumentados, de los que el grupo más numeroso es el mexicano.

El nuevo plan migratorio prevé que aquellos que vivan en EU sin un estatus legal tendrán cinco años podrán acceder a una tarjeta de residencia permanente, si aprueban las revisiones de antecedentes, pagan impuestos y cumplen con otros requerimientos básicos. A partir de ese punto, les queda un camino de tres años para naturalizarse, si deciden hacerlo.

Y como torpedo de última hora para derribar el cruel programa migratorio de Trump de deportaciones masivas, separación de familias migrantes y denegación sistemática del asilo, Biden anunció una agencia para los asuntos fronterizos (de nueva creación) y eligió para que lo dirija una gran amiga de México, la exembajadora Roberta Jacobson.

Biden lo prometió en campaña y parece que va por buen camino: “Voy a devolver a EU la decencia”. 

fransink@outloo.com

(Con información de EFE, CNN y The New York Times). 

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