Opinión


El amor de pareja

El amor de pareja | La Crónica de Hoy

En la unión de dos personas sea o no matrimonio, la finalidad debe ser  compartir no competir.  Cada persona debe mantener su independencia e identidad. Cuando las personas crecen y vuelan juntas brindándose respeto y comprensión,  el recorrido es una delicia.

La unión  debe servir a la pareja para construir una fuerza que les ayude a pasar las pruebas de la vida con amor, reconociendo mutuamente su valía y aplicándose en la construcción de la familia u otros proyectos compartidos que sean  su aportación a la sociedad, para que esta devenga mas armoniosa y positiva.

En la convivencia de dos personas nada hay que dar por seguro. Se debe trabajar  día a día para mantener el encanto que se forjó en la etapa de los primeros encuentros.  Recordemos que a amar también se aprende.

En la unión de pareja es importante desarrollarse al unísono pero en libertad. Nadie puede volar con las alas atadas. La alegría de ver volar al compañero o  compañera es parte de nuestra felicidad. No importa quién va adelante o quién va atrás, lo importante es ir juntos hacia el mismo destino y con la misma alegría. Esto no se planea, el contento de estar al lado de quien amamos no importando en qué situación, es lo que nos brinda felicidad. El amor es como un lugar con muchas puertas, puedes abrirlas para salir o cerrarlas para quedarte en él.

Desgraciadamente existen muchas situaciones cotidianas que nos hacen olvidar el amor. Pleitos, respuestas groseras, rudas, caras agrias, chismes, recelos y envidias. Nuestro reto es continuar en el amor a pesar de todo.

Cuando estemos ante acciones reprochables pensemos que al incurrir en ellas ya sea nuestro semejante o nosotros mismos, quizá se esté  lanzando  un grito  pidiendo ayuda  en lugar de un grito de agresión. Así nos daremos cuenta cuánto nos falta por aprender.

Una buena divisa para superar algunos desencuentros es repetir esta frase.  “Prefiero ser feliz, que tener la razón.” Si tienes que ceder algunas veces para hacer feliz al otro, a sabiendas de que si hay pleito tú al final

serás infeliz, hazlo. No discutas inútilmente, persuade, pero no ofendas ni levantes la voz. Repite la frase subrayada en medio del caos y al final lograrás la victoria.

Tratemos  de ver todas las señales de amor que nos brinde hoy quien nos ama, correspondiendo con dulzura y con detalles, sabiendo que el verdadero amor  es pensar en el otro antes que en uno mismo, es aceptación total de la persona y perdón incondicional, es no ver qué puedes sacar u obtener del otro, sino que puedes dar o aportar para hacerle feliz. Es sentir que su felicidad acrecienta la tuya. El más grande regalo de la vida es saber que has hecho profundamente feliz aunque sea a una persona.

Hay que saber diferenciar  entre el enamoramiento y el verdadero amor.  El primero es instintivo y transitorio. El segundo es permanente, es un acto responsable y  compartido por propia voluntad, sin manipulaciones y  presidido por el  respeto recíproco.

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