Cultura


La arqueología y poesía marchan juntas en el camino del pasado y del presente: Matos Moctezuma

DISTINCIÓN. Eduardo Matos Moctezuma recibió la Medalla Museo de Antropología de Xalapa/ Al arqueólogo le es dado recuperar el tiempo a través de las excavaciones y llegar al mundo de los muertos donde miran los rostros pasados, explica el Premio Crónica

La arqueología y poesía marchan juntas en el camino del pasado y del presente: Matos Moctezuma | La Crónica de Hoy

El arqueólogo Eduardo matos Moctezuma.

“La arqueología y la poesía marchan juntas en el camino del pasado y del presente” señaló ayer Eduardo Matos Moctezuma (Ciudad de México, 1940) durante la entrega de la Medalla Museo de Antropología de Xalapa en el marco de la Feria Internacional del Libro Universitario Virtual 2021, organizado de manera remota por la Universidad Veracruzana (UV).

“En alguna ocasión dije sobre este asunto en mi libro El rostro de la muerte, producto de la exposición que montamos acerca de ese tema cuando era director del Museo Nacional de Antropología y dice así: vamos a emprender un viaje al Mictlán, el mundo de los muertos, tales viajes sólo les está reservado a seres privilegiados”, leyó el también arqueólogo, investigador emérito del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y Premio Crónica.

En ese lugar privilegiado hay varios poetas, añadió. “Recordemos cómo Odiseo después de la Guerra de Troya se embarca y, dentro de las muchas peripecias de su viaje, regresa al Hades, lugar de los muertos. Dante, a través de la poesía viajó al infierno cristiano acompañado de Virgilio, otro poeta. Y Quetzalcóatl alcanzó el privilegio de ir al lugar de los muertos en el mundo prehispánico”.

Sólo aquellos seres investidos por un carácter de héroes culturales o sagrados, que el poeta lo es, logran traspasar la tenue cortina que separa lo vivo de lo muerto, pero nadie más, agregó. 

Matos Moctezuma expresó que al arqueólogo le es dado recuperar el tiempo a través de las excavaciones y llegar al mundo de los muertos donde miran los rostros pasados.

“La naturaleza nos traslada de la vida a la muerte. Un movimiento cíclico nos regresa de la muerte a la vida. La observación de la naturaleza llevó al hombre prehispánico a ver cómo a lo largo del año había dos temporadas: una de vida y otra de muerte”, dijo.

En la primera todo florecía, la lluvia –semen divino– fertilizaba a la tierra y ésta ofrecía sus dones a la humanidad, indicó. “La otra, temporada de secas, era forjadora de la muerte donde las plantas perdían su verdor y negaban sus frutos. Es un ciclo constante de vida-muerte y muerte-vida que se ha convertido en una dualidad que es la llave, así lo concibo, que permite llegar a los arcanos del pensamiento del pasado”.

Todo eso, dijo el galardonado, lo supieron explicar de manera magistral las diferentes culturas que se asentaron en el hoy estado de Veracruz: olmecas, totonacas y huastecas. “Dejaron sus huellas en  miles de objetos de piedra, barro, hueso y concha; además de una arquitectura propia en la que los edificios compiten y se entreveran con el paisaje cubiertos de pinturas que en sí encierran su propio simbolismo”.

Un recorrido por la riqueza veracruzana es el Museo de Antropología de Xalapa, el cual definió como un orgullo en el ámbito nacional e internacional que han admirado los escritores Octavio Paz y Carlos Fuentes.

“El Museo de Antropología de Xalapa penetra en el pasado de los pueblos y nos lleva a través del tiempo a viajar en la historia de los grupos que poblaron la región y nos coloca frente a frente ante colosos de piedra que los antiguos habitantes olmecas transformaron en obra de arte”, enfatizó.

En su discurso, Matos Moctezuma habló de tres personajes veracruzanos que considera clave en el desarrollo de la arqueología nacional: el jesuita Francisco Xavier Clavijero, Francisco del Paso y Troncoso y Gonzalo Aguirre Beltrán. “Esa trilogía de estudiosos pertenece a diferentes épocas de nuestra historia y a cada uno de ellos se le deben aportes significativos en su momento”.

HERENCIA. En la ceremonia estuvo presente Leonardo López Luján,  director del Proyecto Templo Mayor y Premio Crónica, quien narró las contribuciones de su maestro.

“Un 18 marzo de 1978 se funda el Proyecto Templo Mayor y quien lo encabezará es un joven de 38 años de edad, pero que ya en ese momento había sido director de la ENAH y presidente del Consejo de Arqueología. Sin embargo, no fueron esos puestos los que lo hicieron merecedor a encabezar este gran proyecto, sino porque había dirigido antes otro proyecto: Tula, que en su momento fue revolucionario”, dijo.

Matos Moctezuma comenzó la excavación del mayor edificio del imperio mexica y los pocos lugares donde era posible comenzar la excavación eran los solares vacíos que se utilizaban como estacionamiento en la Ciudad de México, añadió el arqueólogo.

“Comenzó con la excavación un proceso muy debatido y polémico de la demolición de los edificios que ocupaban 13 mil metros cuadrados que luego se confirmó que eran edificios modernos, hechos de concreto y de cristal. Había más de 600 trabajadores en ese equipo interdisciplinario laborando intensamente para sacar en un muy poco tiempo a la luz todos los tesoros de la principal pirámide de Tenochtitlan”, recordó.

En la entrega de la medalla también participó la rectora de la UV, Sara Ladrón de Guevara, y la arqueóloga Lourdes Budar Jiménez

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