Opinión


La ASF pone en evidencia al gobierno

La ASF pone en evidencia al gobierno | La Crónica de Hoy

 

   En solidaridad con los periodistas y comentaristas a quienes el presidente de la República agrede a causa de sus informaciones y opiniones críticas.

 

Posiblemente la Auditoría Superior de la Federación se equivocó al calcular el costo de la cancelación del aeropuerto internacional. Pero ni esa ni el resto de sus abundantes y preocupantes observaciones han sido aclaradas.

El informe sobre el Nuevo Aeropuerto que se construía en Texcoco es uno entre mil 358 documentos sobre otras tantas áreas y proyectos del Estado que la ASF estudió y a las que señaló numerosas observaciones. La destemplada descalificación del presidente López Obrador contra la ASF, así como la reacción de la opinión publicada que después de interesarse en los datos de la Auditoría se volvió contra ella cuando dijo que se había equivocado, han nublado la cantidad y densidad de los señalamientos sobre irregularidades en el ejercicio de recursos públicos durante el primer año del gobierno.

En vez de responder punto por punto a las observaciones de la ASF, para lo cual tiene 30 días a partir de que fueron publicadas el 20 de febrero, el presidente acusó a esa institución de tener intenciones políticas en sus evaluaciones sobre el gasto púbico. Antes, en vez de responder con rectificaciones puntuales si fuese necesario, la Auditoría y su titular, el economista David Colmenares Páramo, reaccionaron con innecesaria docilidad al enojo presidencial.

La contrariedad del gobierno y el temor de la ASF han tendido una cortina de desconfianza sobre el examen de la Cuenta Pública de 2019. El aeropuerto no lo es todo. Pero el costo de la cancelación de la obra en Texcoco (NAICM) no ha sido dilucidado. Más allá de “inconsistencias” en sus estimaciones, la Auditoría no erró al señalar que la suspensión del aeropuerto nos habrá costado mucho más de lo que ha dicho el gobierno de López Obrador.

La ASF estimó que el costo de la cancelación del NAICM ha sido de casi 332 miles de millones de pesos (mdp). El gobierno federal ha dicho que fueron 100 mil mdp.

De los 332 mil mdp que inicialmente estimó la ASF casi la mitad, 163.5, son gastos ya erogados hasta 2019. Ese monto incluye la inversión ejercida en años anteriores y que ascendió a 70.5 mil mdp, los pagos por terminación anticipada de contratos de obra por 7.6 miles de mdp, la recompra de bonos emitidos por el gobierno para financiar el Aeropuerto y que implicó 50.9 miles de mdp, la liquidación de certificados bursátiles por 34 mil mdp y los costos legales de la cancelación del proyecto por 498 mdp.

El resto, 168.4 miles de mdp, se deben  al pago pendiente por la liquidación de bonos emitidos para financiar la construcción de ese aeropuerto. Esa cifra reúne el valor nominal de tales bonos que es de 79.2 mil mdp y los intereses que, si no se liquidan antes de su último plazo de vencimiento que sería en 2047, ascenderán a 89.2 mil mdp. La Auditoria consideró que esas sumas podrían ser mayores debido a cambios en las calificaciones de los créditos y el pago de comisiones e intereses, así como por el curso que tomen más de 40 juicios de amparo por la terminación anticipada de contratos.

La noche del lunes 22 de febrero la ASF dijo que revisaría esas estimaciones, en un comunicado que fue tomado como disculpa después del reclamo presidencial. Al día siguiente el secretario de Hacienda aseguró en un video que, del costo estimado por la Auditoria, el 75% es erróneo.

El secretario Arturo Herrera señaló que la ASF incluyó en su cálculo el dinero correspondiente a bonos que ya fue devuelto a quienes los compraron y que por eso no es deuda. Sugirió que al incluir ese costo la ASF actuó “de mala fe”.

Pero aún hay mucho por explicar y contabilizar en ese tema. Es cierto que los bonos emitidos para financiar la construcción del NAICM ya eran parte de la deuda del Estado. Pero se trata de un financiamiento adquirido precisamente para edificar el Aeropuerto. Si la obra fue cancelada, el beneficio que podía haber significado (independientemente de las apreciaciones que puedan tenerse sobre el proyecto en Texcoco) ya no existe pero el país de todos modos ha tenido que pagar por esos créditos. Los intereses y las comisiones que se pagaron al devolver ese dinero son parte del costo por la cancelación.

Al secretario Herrera le pareció inadecuado que, tratándose de la evaluación del gasto público en 2019, la Auditoría estimara costos que han sido sufragados, o que lo serán, antes o después de ese año. Pero más allá de ese formalismo, a la sociedad le interesa saber cuánto nos costó la cancelación del aeropuerto.

El secretario de Hacienda dijo que hay bonos por 4200 millones de dólares que aún están circulando y no deben ser incluidos en el costo del fallido aeropuerto. Esos bonos, según se ha dicho, serán pagados con el impuesto (TUA) por el uso del actual aeropuerto internacional. No está claro cuánto de ese dinero ya se perdió en la obra cancelada y cuánto podrá emplearse en otras cosas. Como sea, por esos documentos México tiene que pagar intereses y, si se cancelan, cuotas adicionales. Además, al destinar la TUA para pagar esa deuda el aeropuerto de la CdMX deja de recibir ingresos que tendrá que compensar de otra manera. El secretario Herrera dijo que esos 4200 millones de dólares equivalen a 84 mil millones de pesos. Al precio actual del dólar se trata de 87 mil 904 mdp. La diferencia, por casi 4 mil mdp, no es menor.

En su réplica a la ASF el titular de Hacienda reconoció que la cancelación del NAICM ya ha costado 78.6 mil mdp. Pero aún falta la liquidación de los mencionados bonos. Se trata de la recompra de títulos por 50.9 mil mdp, la amortización de certificados bursátiles por 34 mil mdp y los bonos que Herrera dice que hoy tienen un valor por 84 mil mdp. Todo ello suma 169 mil millones de pesos. ¿Cuánto nos cuesta, ahora y en los siguientes años, el pago por esos documentos? Si ese dinero no va al NAICM, ¿en qué se ha utilizado? Y sobre todo, a final de cuentas, ¿cuál es el precio total por la cancelación del aeropuerto? Sin duda es más de lo que ha dicho el gobierno, aunque quizá menos de lo que estimó la Auditoría. Es demasiado dinero para que no sepamos con toda puntualidad a cuánto asciende.

La Auditoría ha señalado anomalías en muchas otras áreas de la administración federal, así como en los estados. Hay irregularidades por más de 100 mil mdp que están por ser aclaradas.

La Secretaría de Comunicaciones no ha comprobado el ejercicio de 23.3 mil mdp. La de Bienestar, tiene pendientes por 3 mil 422 mdp. La Secretaría de Cultura, mil 738 mdp. En “Jóvenes construyendo el futuro” se hicieron pagos a personas que rebasan la edad señalada para ese programa. El programa “Becas para el Bienestar Benito Juárez” no ha aclarado 263.7 mdp que incluyen pagos a a personas ya fallecidas. El Banco del Bienestar hizo pagos por casi 993 mdp a adultos mayores de cuya existencia no hay certeza porque se dice que carecen de CURP. Hay centenares de casos así.

La organización Mexicanos Contra la Corrupción, en un primer análisis, encontró que de las observaciones presentadas por la ASF sólo ha sido atendido el 1.9%. Del dinero público sobre cuyo ejercicio hay dudas y que supera los 100 mil mdp, más de 44 mil corresponden a gasto directo del gobierno federal y 56 mil mdp a transferencias a gobiernos locales. Las entidades con aclaraciones pendientes por un mayor monto son Jalisco y la Ciudad de México.

El informe de la ASF es una radiografía de la opacidad y, si no se comprueba lo contrario, de la ilegalidad y la corrupción en el ejercicio de recursos públicos en el primer año del gobierno de López Obrador. No es de extrañar que el presidente se haya molestado tanto.

ALACENA: AMLO y los medios

López Obrador arremetió contra los medios que, por hacer su trabajo, dieron a conocer las conclusiones de la ASF sobre la cancelación del aeropuerto. En todos los casos que mostró en un video, los medios citaban la fuente de esa información. El presidente, sin proponérselo, confirmó que al comunicar esa noticia no hubo falla ética alguna. Sus improperios contra medios y comentaristas manifiestan la inquietud que le causa la prensa profesional.

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