Escenario


La provocadora realidad de Radu Jude se lleva el Oso de Oro en la Berlinale

La película rumana Bad luck banging or loony porn, se hizo merecedora hoy al máximo galardón de la atípica edición 71 del Festival Internacional de Cine de Berlín

La provocadora realidad de Radu Jude se lleva el Oso de Oro en la Berlinale | La Crónica de Hoy

EFE

La película rumana Bad luck banging or loony porn, de Radu Jude, un filme sobre un vídeo sexual de una maestra que se vuelve viral, se hizo merecedora hoy del Oso de Oro de la 71 Berlinale por trastocar las convenciones sociales y cinematográficas de nuestro tiempo: “El Oso de Oro es para una película que tiene la calidad inusual y fundamental de una obra de arte perdurable. Captura en la pantalla el verdadero contenido y la esencia, la mente y el cuerpo, los valores y la cruda desnudez de nuestro momento presente, precisamente de este momento de la existencia humana”, señaló el jurado.

Lo hace, agrega la argumentación, “provocando el espíritu de nuestro tiempo (el zeitgeist) al abofetearlo, al desafiarlo a un duelo y mientras lo hace, también desafía el momento presente en el cine, trastocando, con el mismo movimiento de la cámara, nuestras convenciones sociales y cinematográficas”, agrega la argumentación.

Para el jurado es un filme “artísticamente elaborado al tiempo que libre, inteligente e infantil, geométrico y vivo, impreciso de la mejor forma. Ataca al espectador, provoca discrepancias, y no permite a nadie mantener una distancia de seguridad”.

Rumanía obtuvo así su segundo oro en tres años, tras el obtenido en 2018 por Adina Pintilie Touch me not, otro filme con mucho sexo explícito, entre diálogos con personas incapacitadas para ejercerlo o discapacitados que disfrutan en plenitud su sexualidad. Pintilie formaba parte del jurado junto con otros cinco ganadores del máximo premio en ediciones anteriores: el iraní Mohammad Rasoulof (2020), el israelí Navad Lapid (2019), la húngara Indikó Enyedi (2017), el italiano Gianfranco Rosi (2016) y la bosnia Jamila Zbanic (2006).

La película es un tríptico satírico y contemporáneo que retrata a partir de un vídeo sexual viralizado una sociedad, la actual, donde el límite entre lo público y lo privado está amenazado y todos se creen con el derecho moral a juzgar.

La historia —que transcurre en plena pandemia del coronavirus, como delatan las mascarillas omnipresentes—, surgió a partir de algunas “discusiones acaloradas” con amigos, de las reacciones realmente tan divididas a favor y en contra de una profesora que se ve implicada en un asunto así.

Según argumenta Radu Jude: “No queremos algo mejor, simplemente queremos juzgar a los demás y criticar; es suficiente, es un placer en sí mismo”, como parece serlo para la suerte de tribunal, formado por padres, que va a decidir si la maestra de sus hijos, protagonista del vídeo viralizado, tiene aún la autoridad moral para seguir ejerciendo de profesora.

El filme, que competía con otros 14 títulos por los Oso de Oro, es una película sobre obscenidad, señaló Jude, en la que trata de investigar qué hay detrás de esta noción y qué queda de ello si se pone en un contexto de obscenidad mayor, "de obscenidades reales, de vulgaridad real”.

UNA REALIDAD PROVOCADORA

El cineasta rumano aseguró en rueda de prensa virtual que su intención no era provocar, sino “investigar la realidad”. Según Jude, el filme no es una provocación, y solo se lo parecerá a algunos, porque “no está lleno de elementos extremos” e incluso la escena de sexo —el vídeo explícito de contenido sexual protagonizado por la maestra y que abre la película— es “bastante banal, no es extrema”. Al respecto, indicó que no tiene nada en contra de un comportamiento sexual extremo entre adultos “si es consentido”.

“Mi interés no es provocar. Me interesa simplemente usar la cámara, la edición y el montaje para investigar la realidad y tratar de encontrar una estructura para todo esto, pero provocación no, no en mi caso”, zanjó. La película está construida a modo de tríptico, con una primera parte en la que el espectador conoce el contenido del vídeo sexual viralizado y en la que la cámara acompaña a la protagonista en su estrés cotidiano por las calles de Bucarest.

El segundo acto es un boceto lacónicamente comentado de diferentes imágenes estáticas a modo de enciclopedia simbólica de nuestro tiempo, seguido de una tercera parte, de final abierto.

El ganador a la mejor película de esta atípica Berlinale, con una cita virtual para la industria que concluye hoy y otra abierta al público en junio, se llevó ya en 2015 un Oso de Plata a la mejor dirección en este festival por su filme Aferim!,

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