Escenario


"Los Años de Allende" en el doloroso eco de un pasado y presente latinoamericano

Entrevista. Editada para México, llega la novela gráfica chilena que retrata los últimos días del presidente Salvador Allende y el posterior golpe de estado que le costaría la vida

(Especial) La historieta se encuentra disponible en el catálogo físico y digital, del Fondo de Cultura Económica.

“Fue una catarsis y una sanación. Esta historia sigue viva y nos tiene atragantados, dolidos y divididos, es algo que nos va a acompañar por muchas generaciones acá en Chile”: Rodrigo Elgueta

Los Años de Allende, novela gráfica publicada en 2016 en Chile, llega re-editada a México gracias al Fondo de Cultura Económica. La autoría de Rodrigo Elgueta y Carlos Reyes, quienes se han sumergido en uno de los episodios históricos más funestos y representativos de Latinoamérica; se sumerge en los últimos días del gobierno de Salvador Allende y el posterior golpe de estado que marcaría el inicio de una de las dictaduras militares más horrorosas de la que se tenga registro.

Los autores chilenos platicaron con Crónica Escenario sobre el proceso de creación de este proyecto y la decisión de contar un hecho que, a pesar de ser sumamente relevante en la historia del continente, es muchas veces ajeno a la memoria popular de toda América Latina.

“Creo que la idea y la decisión la tomamos durante el año 2012; yo estaba haciendo un taller de cómic y un alumno mexicano que vive en Chile —Rafael López, editor de la Hueders—, me comentó que se le hacía curioso que no existiera una novela gráfica que contará lo sucedido con Salvador Allende y que si yo la hacía él la publicaba”, declaró Reyes.

“Fue entonces cuando llamé a Rodrigo. Para ese momento ya habíamos hecho dos historietas breves; él se sumergió conmigo acá y después de tres largos años de investigar bibliográficamente, gráficamente y visualmente la época; concluimos con la publicación del trabajo en Chile durante 2016”, añadió el guionista.

Uno de los retos principales que evoca un proyecto de esta magnitud es, sin duda, el de la precisión histórica de los hechos y la fidelidad con la que son retratados de manera visual. Inmiscuirse en un tiempo preciso —los principios de la década de los setenta— impuso una empresa de enorme calibre para el dúo chileno y que en las páginas de Los Años de Allende queda plasmado de manera tangible.

“Uno de los retos más grandes era retratar de manera fiel distintos personajes históricos en la novela gráfica y que rápidamente el lector pudiera identificar. Para ello estuve haciendo muchos retratos y caricaturas, que es algo que a mí me gusta mucho. El otro reto era recrear este Santiago de finales de los setenta, ahí es cuando uno agradece la enorme cantidad de imágenes a las que uno puede recurrir a través del internet. Si esto lo hubiéramos hecho durante los ochenta, por ejemplo, habría sido una odisea muy distinta recopilar toda la información”, explicó Rodrigo Elgueta.

Los Años de Allende se ha convertido en uno de los registros gráficos más importantes de un periodo histórico que por mucho tiempo se ha mantenido en el olvido y que es una piedra angular no solo en la historia de Chile sino en la de América Latina. Los últimos años de gobierno del presidente Salvador Allende —el primer presidente de corriente socialista elegido democráticamente en el mundo— culminan con su suicidio en la Casa de la Moneda, después del golpe de estado encabezado por Augusto Pinochet, que devendría en una dictadura militar —una de las más mortíferas en la historia de la humanidad— y la posterior imposición del modelo económico Neoliberal en Chile.  

Carlos y Rodrigo eran conscientes de la importancia que tenía una idea del calibre de Los Años de Allende, pero más allá del mero confrontamiento del registro histórico y bibliográfico, fue también desempolvar su pasado y afrontar una herida que, a pesar de los años, sigue sin sanar del todo en la sociedad chilena.

“Sumergirnos en este periodo fue complejo e impresionante, porque implicaba también sumergirnos en nuestra identidad y en nuestra propia vida. Yo viví la Unidad Popular —movimiento de partidos de izquierda que llevaron a la presidencia a Salvador Allende— cuando era niño y la dictadura como adolescente, así que hacer esta novela gráfica fue como saldar una deuda con mi pasado como chileno”, declaró Carlos Reyes.

“Personalmente fue una catarsis y una sanación. Esta historia sigue viva y nos tiene atragantados, dolidos y divididos, es algo que nos va a acompañar por muchas generaciones acá en Chile. Agradezco que el destino me haya dado la posibilidad de escribir estas 105 páginas que, de alguna manera, me han hecho entender que sabía muy poco de mi propia historia y que espero ayuden a sanar las heridas de un pasado que sigue presente, miremos a donde miremos”, finalizó Elgueta.

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