Opinión


Para oreja

Para oreja | La Crónica de Hoy

Ayer fue una terrible noticia para el medio del espectáculo. Falleció don Héctor Suárez, uno de los grandes actores de México, un hombre cuyo talento, dedicación y perfección lo llevaron a la fama, pero también fue uno de los actores más aguerridos, ya que su denuncia social hizo que perdiera algunas oportunidades. 

Hablar de Héctor Suárez no es hablar de un comediante, sino de un señor actor, hijo de militar que se educó en una disciplina férrea. Nunca pensó en que sería actor, sin embargo, la escuela lo llevó a explorar los escenarios hasta que dio con el gran maestro Carlos Ancira, quien lo tomó bajo su tutela y en los años 60, montó obras muy complejas para la época, al lado de Alejandro Jodorowsky, Alfonso Arau y Héctor Bonilla. También tuvo la enorme suerte de tomar clases de pantomima con Marcel Marceau, de ahí brincó al cine mexicano en 1964. 

Hace unos cinco años tuve la enorme suerte de entrevistarlo en su casa de Cocoyoc. Estábamos en una enorme mansión donde vivía con su esposa Zara Calderón y sus pequeños hijos Rodrigo e Isabella, ahí me habló de cómo lo traía loco la pequeña Isabella, que no se perdía sus clases de natación. Me habló de un viejo problema que ya traía muy controlado, el alcoholismo, mismo que contribuyó a que su matrimonio con Pepita Gomís terminará. 

“Estábamos muy locos, bebíamos y manejamos, nos arriesgamos mucho, en una ocasión enganchamos con la defensa del auto un bochito y lo arrastramos por cuadras. Fue terrible salir, pero lo logré gracias a la disciplina y que me encanta meditar, hacer yoga. Mi esposa es maestra de yoga y da clases aquí en la casa”, me contaba mientras me mostraba su santuario, un enorme espacio perfectamente acondicionado... “Nunca ha entrado aquí alguna cámara de televisión ni periodista, solo amigos”. Wow, gracias que me dejó conocer su espacio de relajación. 

“Estábamos por realizar una serie para un canal en Los Ángeles, Estrellas TV, se escribió, se adelantó la posproducción, pero querían hacerla con tres dólares y yo creo que el público merece mucha calidad, no puedes cambiar locaciones o sacrificar tomas sólo por no querer invertir. En esto uno se arriesga o no hay nada. Y pues no la hice”. 

Así de exigente era, por eso entre algunos actores ganó la fama de enojón... “sólo busco disciplina, entrega y dedicación, si te citan a las seis en el foro debes estar listo”. Y esta exigencia fue también para él mismo, ya que en una ocasión hubo un incidente en un programa con Verónica Castro, ya que su sinceridad hizo que hablara mal del entonces presidente Miguel de la Madrid. La decisión de la empresa fue sacarlo de sus filas. 

No se quedó cruzados de brazos y visitó a Carlos Salinas de Gortari, quien le aseguró él no había dado ninguna orden ni pedido que no se expresara y le ofreció un espacio en Inmevisión, donde dio a inicios de cortos cómicos. 

Siguió en la televisora del Ajusco hasta que fue adquirida por los nuevos dueños y como no llegaron a un acuerdo económico, se llevó lo que tenía grabado de su programa La Cosa, pero su “amigo” entregó el material y cuando se enteró que TV Azteca los quería transmitir amenazó con demandar y dio paso al nuevo programa Puro Loco, donde el genio de Héctor Suárez no tenía nada que ver. 

Podría decirse rebeldía, pero no, Héctor Suárez no era rebelde, era enfático, de una línea, de ahí el éxito del programa Qué nos Pasa, al que llega después de su salida de la televisora del Ajusco, pero la censura lo perseguiría y nuevamente salió de Televisa. 

Definitivamente lo que marcó su éxito hacía la crítica social fue la película El Mil Usos, aunque ya antes también dio mucho de qué hablar por la película México, Ra, Ra, Ra. Un actor enorme, una trayectoria para escribir un libro, una vida intensa, respetado, temido, un ejemplo de ser cabal en todos sentidos, descanse en paz Don Héctor Suárez.
Twitter: @vero1gallardo

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