El comandante - J. Jesus Blancornelas | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 12 de Abril, 2016

J. Jesus Blancornelas

El comandante

A Osiel Cárdenas Guillén le valió. Sacó su pistola y disparó a lo tonto. Venturosamente no hirió ni mató a nadie. Andaba bien borracho. Por eso se acabó todos las balas del cargador. Estaba en Matamoros, Tamaulipas. Era julio y 6 de 1997. Por barullo y soponcio en el vecindario, aparecieron prontamente policías estatales. Le desarmaron y sintió el frío acero de las esposas en sus muñecas. Sin querer viajó gratis en patrulla. Camino al cuartel, ofreció bastantes dólares a los policías para ser liberado y no le resultó. Le llevaron derechito ante el comandante de la ministerial estatal, Arturo Pedroza Gutiérrez. No encontré ningún testimonio de la plática entre delincuente y funcionario. Pero sí me enteré que luego de un buen rato, Osiel salió de la oficina con todo y pistola. Afuera lo esperaba un malencarado en auto y se fue a su casa. No hubo multa ni castigo.
Cárdenas Guillén era conocido como narcotraficante. Pero no tenía el gran poder de hoy: Jefe del Cártel del Golfo. Me imagino aquel 97: Pedroza hizo el favor esperando pago con otro. O le vio tanto futuro que hasta comisionó a uno de sus mejores agentes para cuidarlo. Gregorio Saucedo Gamboa, harto conocido como El Caramuela. Desde entonces sirve al capo. Y ahora hasta lo etiquetan como su lugarteniente, señal sin equivocación de lealtad.
Osiel ha tenido mucha suerte. Por un lado le cayó de perlas cuando capturaron a Los Texas, famosos narcos de Nuevo Laredo. Pero también hizo berrinche: El trono tamaulipeco de la droga fue ocupado por El Chacho, menos conocido como Dionisio Román García Sánchez y más protegido por Juvenal Torres El Juve y la policía estatal y federal.
No le duró el gusto a Chacho, tanto como hubiera querido. Osiel dejó de ser espectador. Se convirtió en protagonista. Y para tantear terreno y andanzas del capo, mandó a su principal sicario, Manuel Vázquez Aguirre, motejado Meme El Cabezón. Osiel le encargó a este pistolero: Identificar a todos los chachistas en Tamaulipas y Monterrey. Advertirles: O se asociaban con él o los mataban.
Tuve oportunidad de ver el fin de semana un reporte de inteligencia federal con datos clave: El comandante Pedroza Aguirre, en lugar de capturar al famoso Chacho, descubrió su escondrijo en una zona residencial de Monterrey. Rápidamente le informó a Osiel. Los pistoleros de Cárdenas Guillén salieron de volada. Para empezar, balacera y toda la cosa. Mataron al famoso Juve y secuestraron al capo, una mujer y dos hombres. Al otro día, mayo 14 de este año, encontraron a Chacho ejecutado en Progreso, Tamaulipas. El forense dictaminó: Antes de recibir el tiro de gracia, García fue martirizado.
Por el lado de los osielitas fue tiroteado Raúl Alberto Trejo Benavides, El Alvín. Murió por falta de atención médica.
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Abandonaron su cadáver en cierto hotelucho de Matamoros. Filtraron la versión: Era profesor "...y se suicidó por razones sentimentales". Fue velado en la funeraria La Paz y enviado a su natal Villa Hermosa, Tabasco.
Lo bueno para Osiel fue el fin de la competencia. Lo malo, convertirse en el blanco de los verdes. Por eso se mudó a Nuevo Laredo. Simbólico asiento del narco tamaulipeco. Y estratégicamente más fácil para esconderse. Completó el cuadro moviendo sus influencias: Lograr nombrar a Pedroza Aguirre comandante en esa ciudad. Este "acomodo" permitió a Cárdenas Guillén fortalecerse. Además, "limpiar" de residuos texanos y chachistas, la frontera.
En el reporte confidencial que vi, aparece un secuestro cometido por hombres del comandante Pedroza: Juana García Rosales Sánchez y su esposo Pedro Humberto González García. La mujer perteneció a la Base III de la policía con base en El Laguito. Punto y aparte en el mismo reporte se anota como obra de los osielistas una triple ejecución: Sucedió en El Sitio, cantina del 916 en la Privada Manuel Castañeda, colonia Zaragoza.
La lista mortal creció con el ajusticiamiento de policías municipales: Francisco Fernández Urienga, comandante, y Víctor Arturo Arroyave, también de la Base III. En este lamentable asunto hubo una transa. Investigadores capitaneados por el comandante Pedroza desinformaron a los periodistas. Señalaron a Fernández Urienga ligado al narcotráfico. Mostraron un documento "localizado" para "comprobar" el encadenamiento del policía con la mafia de Chacho.
Osiel nació en 1967. Cuando tenía 20 años era "poquitero". Vendía "sobrecitos" con cocaína o paquetes de marihuana en Matamoros, Tamaulipas. Por primera vez fue huésped de la prisión en 1989. Le acusaron de homicidio y salió libre bajo fianza. Al año siguiente, por delito idéntico. En 92 lo detuvieron en Brownsville, Texas y se la pasó en prisión hasta el 95. Al año siguiente capturaron a su jefe Juan García Abrego. Entonces el mando del Cártel del Golfo anduvo de una mano a otra, pero sin firmeza.
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Todavía en 98 Osiel no era líder y fue capturado. De Matamoros se lo llevaron al Distrito Federal. Quedó arraigado, refundido en una casa de Coyoacán y "se escapó". Curiosamente nadie supo cómo, cuándo ni a que horas. Tampoco le persiguieron. Así, Osiel regresó al norte tamaulipeco, ordenó matar a su competidor Chacho y se afianzó.
Osiel no heredó el cártel ni viene de una familia. Es único en el país así. De más rápido ascenso. Pero con más enemigos. Tiene regados muchos resentidos en Matamoros, Reynosa, Ciudad Alemán y Nuevo Laredo, dispuestos de delatarlo. Fueron capturados sus principales colaboradores que cualquier día de estos revelarán hasta gustos y disgustos de Osiel. Creo que a Cárdenas Guillén le hará falta algo más que la protección del comandante Pedroza Aguirre para sobrevivir.

Sugerencias y comentarios: blancornelas@zetatijuana.com
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