Un hombre a tomar en cuenta - Tomoo Terada | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 12 de Abril, 2016

Tomoo Terada

Un hombre a tomar en cuenta

Shintaro Ishihara es un político japonés poco común: el recientemente electo gobernador de Tokio es un hombre que habla fuerte y claro, lo que le ha valido el apoyo de ciudadanos cansados del estilo tradicional, de bajo perfil, de los políticos del Partido Liberal Democrático (una especie de equivalente japonés del PRI sin llegar a sus niveles dictatoriales, que dominó durante muchos años los destinos de Japón).
El 9 de abril, en un discurso a la guarnición de la ciudad de las Fuerzas de Autodefensa (después de la II Guerra Mundial, la constitución japonesa establece que el país no puede tener ejército, pero puede contar con estas fuerzas para su autodefensa), y en el marco de una serie de ejercicios de contingencia en la que estas fuerzas participaban ante la creciente actividad sísmica,dijo lo siguiente:
"Muchos sangokujin y otros extranjeros que han entrado ilegalmente a Japón han cometido, una y otra vez, crímenes atroces. Podemos esperar entonces que causen disturbios en la eventualidad de un terremoto desastroso.
" La policía tiene sus límites. Espero que no sólo luchen contra los desastres, sino que mantengan la seguridad pública en esos casos. Espero que muestren a los japoneses y a la gente de Tokio para qué está la milicia en un Estado.
Estas palabras han provocado un verdadero escándalo en Japón, empezando porque Ishihara utilizó la palabra sangokujin, un término despectivo para referirse a los "extranjeros de bajo nivel" y que literalmente significa "persona del Tercer Mundo". Más que eso: se le ha replicado a Ishihara que la última vez que hubo un terremoto desastroso en Tokio, en 1923, hubo, sí, grupos que se dedicaron al pillaje y al asesinato, pero fueron de japoneses ultranacionalistas contra residentes coreanos y algunos chinos. Algunas estimaciones establecen el número de víctimas en unas 6 mil personas, La mayoría de éstas fueron enterradas apresuradamente a un lado del río Sumida, y grupos de trabajadores de la construcción siguen haciendo macabros descubrimientos de cuerpos de los asesinados en aquella época. El pretexto de la persecución fueron los rumores, esparcidos o no, de que los extranjeros estaban envenenando el agua de los pozos y provocando incendios intencionales.
Sin embargo, Ishihara no ha perdido popularidad entre sus electores, según revelan las encuestas, por su imagen de político decidido. Ha promovido una reforma financiera para resolver el gran déficit de la ciudad. Asimismo ha establecido criterios de selección de las instituciones financieras, que éstas deben cumplir para que sean escogidas para resguardar los fondos públicos derivados del pago de los contribuyentes. Y ha establecido restricciones para circular a los autos con motores diesel, buscando reducir la contaminación de la ciudad.
No se puede reducir a Ishihara a un simple ultraderechista descerebrado; aunque algunos lo hayan comparado con Joerg Haider, el líder de la ultraderecha austriaca. De hecho, Ishihara fue reconocido como un influyente novelista, antes que como político. Nacido en 1932, ganó en 1955 el premio Akutagawa, el premio literario más prestigiado e importante de Japón para los nuevos escritores ( establecido en memoria de Ryunosuke Akutagawa,
dos de cuyos cuentos adaptó Akira Kurosawa para filmar el clásico cinematográfico Rashomon ). La novela por la que ganó el premio, Taiyo no kisetsu ( Estación -temporada- del Sol, traducida al inglés como Season of Violence -La Estación Violenta-) dio lugar, al año siguiente, a una película protagonizada por su hermano menor, Yujiro Ishihara (1934-87), tan exitosa que convirtió a este último en la estrella más importante del cine japonés de ese tiempo.
La novela, que retrataba a la juventud japonesa de posguerra, opuesta a toda la moral y costumbres establecidas, fue tan influyente que dio el nombre de taiyozoku (tribu del Sol) a esa generación. Algo parecido a lo que sucediera, mucho después, con Douglas Coupland y su Generación X.
Por si fuera poco, coescribió con Akio Morita, el presidente de la compañía Sony
-legendario en los círculos empresariales- el polémico libro El Japón que puede decir NO, que se interpretó como una declaración antiestadunidense, por el llamado que hacía a la actuación independiente de Japón respecto a los Estados Unidos.
Se cuenta una historia que supuestamente explicaría los sentimientos antiestadunidenses de Ishihara: después de la rendición de Japón, un grupo de soldados estadunidenses, fue a la villa donde Ishihara vivía. Todos los habitantes se inclinaron ante los soldados, excepto Ishihara, que continuó caminando, alta la cabeza, comiendo un helado.
Uno de los soldados "jugando", le dio un coscorrón, cogió su helado y empezó a comérselo. Ishihara se habría sentido absolutamente humillado enfrente de sus amigos y vecinos y no habría olvidado el incidente, hasta el día de hoy.
Pero, a todo esto ¿por qué es importante saber quién es Shintaro Ishihara? La respuesta es muy simple: Ishihara es tal vez el político japonés con más apoyo popular actualmente, y cuenta, por lo tanto, con una buena base para poder postularse al parlamento, la Dieta, de entre cuyos miembros, según la Constitución japonesa, debe escogerse al Primer Ministro. En un futuro no muy lejano, podríamos escuchar su nombre en lugar del de Junichiro Koizumi. Su nombre, poco conocido por ahora fuera de Japón, podría ser muy importante internacionalmente en los próximos años.

chowyunfat@lapalabra.com.mx

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