La Crónica de Hoy | “El oráculo es un consejero que incluso a veces jala las orejas”

“El oráculo es un consejero que incluso a veces jala las orejas”
Bertha Hernández | Cultura | Hora de creación: 00:00:00 | Ultima modificación: 07:45:31
motivo. Grabado del Libro del Juego de las Suertes de Lorenzo Spirito.
Para mirar el futuro, para encontrar las respuestas, para acallar las angustias de la existencia. El Libro del Juego de las Suertes de Lorenzo Spirito (Martínez Roca, 2002), vuelve a ser publicado a partir de la edición en español de 1534. La responsable de su rescate y traducción es Margarita Peña, doctora en Letras y profesora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, quien halló, en una biblioteca alemana, una de las versiones de lo que fue en el siglo XV un auténtico best seller: 11 ediciones en italiano y diversas traducciones al inglés, al francés, al español y al flamenco. El Oráculo tiene la peculiaridad, opina la investigadora, de que no se trata de un texto de “soluciones mágicas”. Mueve, más bien, a la reflexión, a la introspección. El Libro del Juego de las Suertes circuló con amplitud en la Europa de los siglos XIV y XV. Pese a la popularidad que obras de este tipo tuvieron en aquellas épocas, el trabajo de Lorenzo Spirito fue incluido en el Index de libros prohibidos de la Iglesia Católica. No obstante, se sabe que hubo ediciones de la obra incluso en el siglo XVI. EL HALLAZGO. El volumen que ahora puede encontrarse en el mercado editorial mexicano procede de una edición en español que data de 1534 de la que no se tenía noticia. Su hallazgo fue un regalo del azar: “En 1992 fui a Alemania –recuerda Margarita Peña en conversación con Crónica- en busca de comedias de Juan Ruiz de Alarcón, impresas en el siglo XVIII, y que se conocen como sueltas. Tuve un gran desencanto, porque en la Biblioteca Estatal de Berlín, donde estaban consignadas en catálogo, no existían. El entonces director del Instituto de Cooperación Iberoamericana, Dieterich Briesemeister, me dijo: ‘vaya a la biblioteca Herzog August, en Wolfenbüttel y allí encontrará lo que busca’. En efecto, encontré algunas cosas de teatro del Siglo de Oro editado en el XVIII, pero lo más sensacional fue que encontré este Oráculo en su edición de Valencia de 1534. Primero lo comencé a consultar, así, simplemente. Tiene una veintena de preguntas que se adecuan a muchas circunstancias incluso de la vida actual. Al principio era para mí un juego, una curiosidad y acabó por convertirse en una investigación paralela a la que ya desarrollaba sobre Juan Ruiz de Alarcón”. SIGNIFICACIONES DEL ORÁCULO. Son muchas las lecturas que hoy día pueden darse a esta edición del Libro de las Suertes: rescate histórico, trabajo filológico, respuesta a la pura curiosidad por lo que puede deparar el futuro. Peña abunda en ello: “Ciertamente es un libro polisémico. Por un lado es oráculo: veinte preguntas para el consultante, con una respuesta que se lee en la última parte del texto. También es un juego y un entretenimiento; la respuesta no es inmediata: hay que recorrer cinco secciones, cinco puertas que se abren ante el consultante, un poco a la manera de la novela de Arturo Pérez-Reverte, El Club Dumas. Al abrir la quinta puerta, está la respuesta”. “Por otro lado está la posibilidad de ver, a través del libro, el castellano de aquella época y la sabiduría popular que se refleja en las respuestas, que son 56 para cada uno de los veinte profetas; están escritas en tercetos rimados, que le confieren al libro un valor literario y además refleja la mentalidad del siglo XV y XVI, porque he encontrado algunos refranes que coinciden con los del Marqués de Santillana en su libro Los Dichos que dicen las viejas junto al fuego y de La Celestina. También puede verse como un libro-objeto, un libro de arte, pues los grabados son, al parecer, los originales del siglo XV”. BEST SELLER DEL SIGLO XV. Los libros de suertes fueron populares entre los habitantes de las cortes del siglo XV. Ello explica que el de Lorenzo Spirito, cuyo verdadero apellido era Gualtieri, tuviese tantas ediciones a lo largo de más de medio siglo. “El libro, según los catálogo especializados” –precisa Margarita Peña-, “tuvo once ediciones entre 1473 y 1519, sólo en italiano. Hubo cuatro ediciones en castellano, una hecha en Milán, y las otras en Valencia, de las cuales, esta es la última, de 1534, y que no era conocida ni mencionada. También se tradujo al inglés, y tiene cuatro ediciones en francés y parece que se editó en flamenco.” ¿Qué buscaba los lectores en estos oráculos? Y Margarita Peña responde : “Esta clase de libros era muy común. Formaba parte de una cultura popular, con la mentalidad de la gente, preocupada por todo lo que pasaba en aquellos días: la guerra, la peste, la hambruna, la enfermedad y el amor. Por un lado estaba Dios, que lo resolvía todo con su inmensa misericordia, por otro lado estaban los astros, las predicciones, el afán de conocer el futuro. “Estas inquietudes –continúa la investigadora- se reflejan en las preguntas sobre la vida y la muerte: si la vida será dichosa o no, si se vencerá en la guerra, si el amigo es querido de su dama, si el cónyuge es fiel, si conviene casarse, si se mantendrá el trabajo, si conviene edificar... Es eso, el modo de pensar de una época, pero se adecua a una mentalidad actual, angustiada, llena de ansiedad por el futuro”.
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