Los enormes ojos de Amélie<BR>Entrevista con Jean-Pierre Jeunet | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 11 de Abril, 2016

Los enormes ojos de Amélie
Entrevista con Jean-Pierre Jeunet

Después de varios años de colaborar en comerciales, videos musicales y cortos animados, el director Jean-Pierre Jeunet y su socio Marc Caro, causaron sensación en 1991 con su debut: Delicatessen. La película, que se convirtió instantáneamente en un clásico de culto, introdujo una sensibilidad surrealista y juguetona que combinaba imaginería de cuentos de hadas con un talento especial para las rítmicas secuencias cómicas al estilo de Rube Goldberg. Jeunet y Caro consolidaron su reputación con su película de 1995, La ciudad de los niños perdidos, una ingeniosa fábula acerca del plan de un científico malvado para robar los sueños de los niños. El equipo se separó cuando Jeunet fue contratado para hacer la cuarta entrega de la serie Alien, en 1997, la película Alien. La resurrección, aunque en ella Caro recibió crédito como supervisor de diseño. Pero Jeunet estuvo completamente solo en Amélie, una dulce y maravillosa comedia romántica poco común acerca de una joven que decide ayudar a todos los que la rodean y que en el ínterin encuentra el amor. Con muchas alabanzas en Europa y un gran éxito comercial, Amélie parece destinada a trasladar su encanto a un importante número de cinéfilos de Estados Unidos.
¿Cómo se desarrolló tu interés por la fantasía?
De hecho para mí es algo muy natural, porque todo el día mi mente se la pasa ocupada fantaseando e inventando bromas estúpidas. Por ejemplo, cuando Amélie mira la ciudad y se pregunta cuánta gente estará cogiendo en ese momento. Yo me hago ese tipo de preguntas ridículas todo el tiempo. [Levanta su vaso de agua y apunta al cielo] Como ahora, ¿cuánta gente en esta ciudad estará llevándose un vaso de agua a la boca en este preciso momento? Para mí siempre ha sido bastante fácil ejercitar la imaginación. La otra parte del cerebro, la que se encarga de las matemáticas, es una pesadilla en cambio. No funciona. Cuando era niño, solía escaparme de mi familia con la imaginación y conservé ese espíritu al crecer. Esto no siempre sucede. Todos los niños tienen mucha imaginación, pero algunos no la conservan.
¿Cómo desarrollaste tu estilo visual característico?
Bueno, es algo natural también. En la literatura, todo el tiempo pensamos y aceptamos el estilo fantástico, pero en el cine no es siempre el caso, especialmente en Francia. Algunas veces odian el estilo. Prefieren las cosas feas, las películas realistas. Me gusta jugar con todo, con los sonidos, los vestidos, la cámara.
En el pasado tus películas contenían elementos surrealistas y pesadillescos. ¿Por qué el cambio de tono en esta nueva película?
Quizá porque como hice todas esas películas tan oscuras, ahora quería un cambio. Quería usar esa colección de imágenes positivas y mágicas que se habían acumulado en mi mente durante los últimos 25 años. Primero uno hace una película para uno mismo. No la haces para los demás. Y si lo haces lo mejor que puedes y eres sincero, sólo te queda esperar que la gente responda a eso.
Cuando buscabas el reparto para la película, ¿qué cualidades querías para el papel principal?
En general tengo algunas ideas precisas acerca de todo, porque la película ya está terminada en mi mente desde antes de empezar a rodar. Siempre estoy presente para escoger al reparto, hasta para el personaje más insignificante. Si el personaje tiene nada más una línea, estaré presente en la selección, viendo a 12 o 20 personas para escoger a la idónea. Así que para el papel principal sabía exactamente lo que estaba buscando, y cuando le hice algunas pruebas a Audrey Tautou, supe en el momento que era perfecta para el papel.
Entonces, al momento de filmar ¿tienes un control estricto en la forma en que los actores dicen sus parlamentos?
Sí. Y si hiciste una buena elección de reparto, tu trabajo está casi terminado. No tienes que pasar mucho tiempo dirigiendo a los actores porque el papel les queda a la perfección. Por ejemplo, Audrey, fue absolutamente perfecta durante la filmación. No necesité dirigirla. Todos los días le repetía: "Algún día no vas a ser perfecta, y te lo voy a decir. Pero no te preocupes, en este momento eres perfecta". Su actuación en la pantalla fue la misma que durante la prueba. Quizá ponga las pruebas en el DVD para que ustedes lo vean.
¿Porqué crees que el público haya respondido tan bien a esta película en particular? ¿Te sorprende?
Sí, fue una enorme sorpresa. Ahora que he tenido tiempo para pensarlo, creo que la gente respondió así porque es una historia positiva que trata acerca de la generosidad, algo raro en estos días. Actualmente la violencia está más de moda... aunque quizá no tanto después de lo que pasó en Nueva York. Como sea, cuando se habla de generosidad, de algo bueno que tenemos dentro, le estás hablando a un público enorme. Además, Amélie es una historia de amor romántica, no es una historia de amor real, y la gente necesita eso. Se trata del lado placentero de la vida. Sucede en un París agradable ‹un París falso, pero uno que quizá a los franceses les gustaría imaginar que existe.
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¿Cómo te preparas para filmar una película? ¿Haces storyboards?
Sí, aunque no para los actores, sino para la escena visual. Odio perder tiempo en el estudio. En el estudio tienes que hacer las cosas de prisa porque estás trabajando a contra reloj. Por esa razón tengo que saber exactamente qué es lo que voy a intentar hacer con tiempo. Paso cerca de dos meses haciendo storyboards. Soy muy lento y todo lo hago yo. Recuerdo que me tomó tres días cambiar el tamaño de algo que había dibujado porque era demasiado pequeño. Antes de los storyboards, escribí 18 borradores del guión. [Se ríe.]
Después de ser codirector en tus primeras dos películas con Marc Caro, ¿qué ajustes tuviste que hacer para trabajar sin él?
Cuando trabajas tanto tiempo con alguien parecería muy difícil la separación, pero ese no fue el caso con Caro. Sólo somos amigos. Un día decidimos hacer algunas películas por separado. Sé perfectamente que a él no le gustan las historias de amor o las cosas sentimentales, y yo quería hacer una película acerca de estos sentimientos. Desde entonces descubrí que me gusta mucho trabajar solo, y creo que lo seguiré haciendo.
¿Qué aspectos de la producción tuviste que cubrir sin él?
Aprendí mucho acerca de la dirección artística, porque ese era su trabajo. Recuerdo cuando hice Alien sin él, algunas veces dejábamos todo tirado en el estudio y decíamos: "Marc Caro no está aquí. No importa". [Risas]
Hace poco, Patrice Leconte y Roman Polanski, entre otros, se quejaron amargamente de que la comunidad de críticos franceses no apoya a las películas francesas. ¿Qué posición tienes al respecto?
Pues yo digo que cuando a los críticos les encanta tu película, a ti te encantan los críticos. Cuando odian tu película, odias a los críticos. Lo mismo pasa en todos lados, pero esto es quizá especialmente cierto en Francia, donde tenemos críticos muy buenos, excepto por tres o cuatro periódicos que son realmente dogmáticos. Pedirle a uno de estos periódicos que le guste Amélie es como pedirle al Papa que se ponga un condón. Odian estas películas. Sólo les gustan las películas realistas que muestran a parejas peleando en la cocina... muy aburrido, muy feo. Les gusta eso y sólo eso, y odian las películas que yo hago. Pero el público no. Tenemos una nueva generación de cineastas en Francia que intentan hacer algo para el público, y el público lo aprecia. Por primera vez le va mejor en la taquilla a las películas francesas que a las estadounidenses.
¿Crees que esta división explique la situación de Cannes? [Amélie no fue seleccionada para competir en Cannes, lo que causó algunas controversias.]
No. Lo que pasó es que a Gilles Jacob, el jefe de Cannes, no le gustó la película. Por supuesto, está en su derecho, y en ese momento no sabía que iba a tener tanto éxito. Simplemente no le pareció que la película fuera muy interesante. Sin embargo, para cuando empezó el festival, se volvió loco porque todo el mundo quería matarlo. Pobre tipo. [Risas]
Entonces la gente tiene una idea muy estricta acerca de lo que debe ser una película.
Sí, creo que sí. En Francia, con algunas excepciones, ha tenido bastante suerte por la forma en que han sido recibidas mis películas. A esta película le han dado 450 críticas positivas ‹y decir "buenas" es poco, algunas han sido impresionantes‹ y seis malas. Así que estoy listo para hacer la siguiente película como ésta. Esos seis críticos son muy duros, y si tienes éxito te odian y te ven con sospecha.
¿Cómo te involucraste con la secuela de Alien?
Cuando los productores me llamaron, me dio curiosidad. Pero fue imposible decir: "No, no me interesa". En ese momento quería hacer Amélie y empecé a escribirla, pero de todas formas vine a Hollywood para una entrevista, nada más para ver de qué se trataba. En este caso, dije exactamente lo que querían oír. Recuerdo que pensé: "Oh, no, me van a contratar. No quiero hacer esta película". [Risas] Pero tomé el empleo y mi vida cambió por completo en una semana. Fue de lo más extraño. Sin embargo, la película resultó ser una increíble aventura para mí. Fue algo que nunca antes había hecho. Fue la primera vez que no escribí el guión ‹Joss Whedon lo hizo‹ pero desde el principio decidí modificar todas las escenas para incluir al menos una idea mía, y así podría decir que de cierta forma era mi película. Ahora me encanta la película. La vi de nuevo hace un par de meses, y me siento muy orgulloso de ella.
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¿Te dieron tiempo suficiente para prepararte para la filmación?
No, me tomé el tiempo. Le dije al estudio que necesitaba dos meses para hacer los storyboards y me dijeron: "No, no tenemos tiempo para eso. Si lo hacemos perdemos a Winona Ryder". Así que dije, "OK. No hay problema. Adiós. Me voy rumbo al aeropuerto". [Risas] Estaban muy sorprendidos, porque en Hollywood todo el mundo muere por hacer una película como Alien. Pero finalmente accedieron y me dieron el tiempo que necesitaba.
¿En qué sentido fue diferente tu experiencia en una producción de Hollywood a las producciones francesas?
En Francia soy libre. Tengo más libertad de la que la mayoría de los directores estadounidenses se atreverían siquiera a imaginar. En Estados Unidos aprendí a luchar por cada idea. Algunas veces el director tiene que ser un tirano para mantener la calidad de la película. Por otro lado, estaba abierto a sugerencias. Por ejemplo, en la sala de edición me pedían modificar algún detalle pequeño. Al principio, mi editor y yo decíamos: "Oh, Dios", pero luego lo intentábamos y generalmente nos sorprendía darnos cuenta de que como resultado, la película se veía mejor.
¿Cuál fue el papel de Terry Gilliam en la filmación de Delicatessen?
No fue importante. Creo que fue idea de Miramax poner su nombre en el cartel. No sé por qué. [Risas] Pero la verdad es que lo adoro, y somos amigos. Cuando salió 12 monos en Francia, le hice una gran entrevista para un canal francés de televisión. Como periodista.
¿Cómo eran tus películas animadas?
Eran con marionetas, como las de Tim Burton, pero muy baratas y sin su talento. De hecho, me avergüenzan un poco esas películas, pero era la misma técnica.
¿Tienes alguna intención de apartarte de la fantasía?
No, nunca quisiera hacer una película realista, lo que no quiere decir que no me guste verlas. Por ejemplo, Erin Brockovich es una película que realmente me gusta, y tengo el DVD, pero no se parece a ninguna película que yo haría. Quiero controlar y modificar las imágenes y jugar con todo.
¿Cómo ha cambiado y mejorado la tecnología la forma en que haces las cosas desde Delicatessen?
La llegada de la tecnología digital, que no existía cuando Delicatessen, ha cambiado todo de forma substancial. Para La ciudad de los niños perdidos, pudimos hacer todos los efectos especiales de forma digital. Ahora, con Amélie, hicimos los cortes digitalmente. No cortamos los negativos. Creo que estamos entrando en una nueva época para hacer cine similar al cambio que hubo de las películas en blanco y negro a las de color, y del cine mudo al sonoro. El medio ahora es completamente flexible, y no está atado a nada. Si te imaginas algo, puedes hacerlo n
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